El vapor caía denso en la noche más allá del observatorio de Valle Sanctum, donde las noches de invierno parecían tragarse la escasa luz que el hombre se obstinaba en arrojarle a un cosmos que nunca respondía. Daniel Mercer, ingeniero eléctric...
Cuando alguien muere en Blackwood, la tierra parece abrirse con suavidad, como si estuviera esperando el cuerpo. Solía pensar que era una metáfora para esa región olvidada por los mapas, donde las colinas erizadas de robles podridos guardaban má...
Me llamo Edgar Binbridge, y aunque soy hombre de ciencia, confieso que redacto este testimonio fatigado por vigilias imposibles y con el pulso agitado por terrores que ni la razón ni el insomnio han logrado disipar. Si usted, lector responsable y a...
La bruma de noviembre era tan espesa que la linterna de Frank apenas dibujaba un círculo tembloroso a sus pies. Cada paso se sentía opaco, amortajado por el silencio glacial que pesaba sobre la aldea. Había dejado atrás el último farol de luz e...
Las bocas que murmuran en Skarvoon
La fortaleza marmórea y el huésped jadeante
Érase en un rincón desolado del norte de Gorlandia, en la frontera donde los vientos helados de las estepas barren sin compasión los reductos más viejos de la...
Las historias de mi juventud en Arkham sonreían socarronamente desde la memoria, salpicadas de una extraña mezcla de bosques húmedos y noches salobremente perfumadas por el follaje. Era un tiempo de dogmas y abjuraciones en la Universidad Miskato...
La campana de la iglesia en Dunwich retumbó tres veces, y poco después se extinguió, su eco difuminándose entre las casas gastadas y los fresnos retorcidos. Era pleno noviembre, y el clásico velo de niebla reptaba como una criatura ciega por la...
Toda la vida de Ambrose Teller había transcurrido en una obsesión discretamente silenciosa. Era el tipo de hombre que los vecinos califican de reservado, aunque sabían poco de él, pues Ambrose evitaba la interacción social salvo la estrictament...
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Era invierno cuando Jonathan Lorne, bibliotecario y ocasional traductor de lenguas muertas, llegó al extremo oriental de Cambric Bay. El mar, ceñudo, azotaba las rocas con olas grises mientras el aire llevaba consigo un extraño olor, amalgam...
La luna, recortada como una pupila opaca y enloquecida, miraba al valle de la Antártida donde la base Triest resguardaba apenas su luz marchita tras paneles helados. El viento, aquel traidor silente, movía agujas de hielo contra las apartadas ante...
Es extraño relatarlo así, con cuartillas y tinta bajo una lámpara amarillenta mientras fuera la neblina se agolpa contra los cristales de mi despacho. Pero la mente, cuando pugna por evitar la locura, busca consuelo en los actos más mundanos. Po...
Apenas hay memoria entre los habitantes de la pequeña aldea de Kranzfeld de cuándo fue construida la antigua iglesia en el promontorio. Forma y materia parecen preceder al pueblo mismo: los cimientos roídos y serpenteantes, como prolongaciones de...
El sibilante aullido del viento acariciaba los glifos extendidos como llagas sobre la cripta, ocultando el hedor de la humedad corrupta y la promesa sorda de muerte. El bosque alrededor del camposanto de Blackwater era una sucesión interminable de ...
Era una noche sin luna, tan oscura que el horizonte del Pacífico parecía tragarse el reflejo de cualquier esperanza. En la bodega húmeda del “Intrepid”, un carguero maltrecho con tripulación de mala reputación, Ulises Vilect recorría la li...
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Las olas se agitaban con una furia antinatural aquella noche, espumosas y gruesas, arremetiendo una y otra vez contra el maltrecho costado del “Black Narwhal”. El navío, un arrastrero canadiense que en tiempos prósperos había surcado el ...
Estimado señor Ralston:
No espero que recordéis mi nombre sin esfuerzo. Han pasado quince años desde aquella anodina reunión en la biblioteca de la universidad, y soy plenamente consciente de que, entonces, no era nadie especial para usted, ni ...
Sólo una vez he vuelto a Washington Road, a la vieja casa de la familia Gaten, y puedo jurar con el corazón helado que jamás volverán a arrastrarme a esa mansión, a ese pueblo ni a esa región. Han pasado seis años desde la noche en que perdí...
El faro-emblema de Contracosta emergía solitario, sordo a cualquier nueva embestida de la marea, aún tras el lento declive del puerto y la prolongada huida de sus habitantes. Torcido sobre su pedestal de pizarra, cada tanto alguien, como yo, se an...
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El reloj de peltre sobre el aparador marcaba las once cuando una ráfaga fría recorrió la desvencijada habitación de la posada Marsh. Científicos y locos pueden discutir largamente acerca de los orígenes de la familia Marsh y acerca de lo...
Haré lo posible por capturar el tono racional, escéptico y detallado que caracteriza mi estilo, así como el enfoque en la construcción de una atmósfera inquietante y la interacción entre lo desconocido y la mente humana.
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La mayoría de l...
¿Recuerdas, lector, cómo tiembla el corazón frente a lo innombrable, cómo se hiela la sangre ante la presencia de aquello que jamás se debió concebir en la efluvia corrompida del cosmos? Pues yo, un hombre marcado por la fiebre de la indagació Leer más...
Nunca he sido dado a la superstición ni a la credulidad. Debo insistir en este punto, ya que los hechos que pretendo relatar, con pleno conocimiento del escarnio y la acusación de locura que sin duda atraerán, son de una naturaleza tan francamente Leer más...
El mundo que conocemos apenas roza la costra superficial de un vórtice de fuerzas y presencias insondables, entidades que, en su aspecto más ínfimo, desafían cualquier tentativo de descripción o categorización. Pero mi relato no es una mera ale Leer más...
Henry Blackwell jamás fue hombre de supersticiones ni de credulidad fácil. Su posición en la Sociedad Histórica de Arkham requería una mente ordenada y analítica, pero, en el amargo otoño de 1927, una serie de acontecimientos que comenzaron en Leer más...
La primera vez que Jacob Meunier oyó algo sobre la región pantanosa al sur de Cammheim fue durante una reunión académica celebrada en la Universidad de Dorrance, a la cual asistió más por mera cortesía que por genuino interés. Recuerda el mo Leer más...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos días, y menos aún compartirán mi convicci Leer más...
Había ciudades que sólo existían en ciertos mapas esotéricos, garabateados con manos temblorosas y tinta que parecía desvanecerse en la luz, como si la luz misma no soportara la verdad que esas líneas contenían. Había nombres que solo podía Leer más...
Recordaré siempre con una mezcla de repugnancia y luz atroz aquella visita, una suave tarde de mayo que me condujo hasta la decrepitud de Ingersmouth, ese villorrio dispuesto cabizbajo en las encrucijadas del desvelo y la bruma costera. No acudí po Leer más...