Recuerdo haber creído, en mi juventud, que los ecos de la locura eran solo leyendas, supersticiones que la humanidad arrastraba como restos de edades oscuras. Recuerdo, también, la vez en que esa ilusión se rompió de manera irreparable, durante ...
Mi querido lector, si por casualidad de la vida esta narración cae en tus manos, yo solo te suplico que entiendas: las palabras, por retorcidas y frenéticas que parezcan, no son más que el testimonio desesperado de un hombre que ha tocado briznas...
Había algo antinatural en el aire de Krakensberg desde el tercer día de julio, cuando el calor húmedo se volvió demasiado denso y cada sombra parecía hincharse, viva, al anochecer. Sophia llegó en bus, embutida en su chaqueta negra, los ojos o...
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En la gris y asfixiante ciudad de Arkham, la niebla solía brotar desde el Miskatonic como vapor de pesadilla, bañando en confusión y ceniza los altos edificios de piedra y los callejones infestados de secretos. Durante años, fui tan sólo u...
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No fue hasta la quinta noche en la que descubrimos la naturaleza exacta de la amenaza. Habíamos llegado a ese pueblo apartado, cubierto por el pertinaz rocío de la costa y las brisas salinas, con la falsa promesa de estudios arqueológicos. A...
Me veo forzado, pues, a dar testimonio de una oscura verdad, cuyas ramificaciones acaso sobrevivan a mi frágil cordura; permitidme, al menos, la amargura del preludio antes de la caída. El atroz relato que —con tintas temblonas y titubeantes ded...
Había aprendido a auscultar los silencios desde mi niñez, siglo y medio atrás, desterrando a empellones el temor del hombre común por la quietud. Pero cuando “La Sociedad Esotérica de los Hermanos del Signo Amarillo” me invitó a su retiro ...
Nunca he sido dado a la superstición ni a la credulidad. Debo insistir en este punto, ya que los hechos que pretendo relatar, con pleno conocimiento del escarnio y la acusación de locura que sin duda atraerán, son de una naturaleza tan francamente Leer más...
Sucedió en el año en el que las tormentas de polvo cubrían media Hispania y la sequía arrancaba los nombres de las piedras en los mapas. Yo, Rafael Mur, llegaba desde la Universidad Central de Madrid, enviado por esa malsana curiosidad de la cie Leer más...
Eran cerca de las once de la noche cuando, titubeante y presa de una inmediata desconfianza, me detuve frente al umbral roído por el salitre. Aquella casona escondida entre los juncos y el barro del litoral de Kingsport, uno de esos engendros arqui Leer más...
El puerto de Innsmouth jamás fue, ni mucho menos, un lugar al que regresar cuando la conciencia pesaba. Solo los que no tenían a dónde más ir volvían allí: aquellos cuyos nombres apenas pesaban más que el agua salina entre los muros podridos Leer más...
Nunca he sido dado a la superstición ni a la credulidad. Debo insistir en este punto, ya que los hechos que pretendo relatar, con pleno conocimiento del escarnio y la acusación de locura que sin duda atraerán, son de una naturaleza tan francamente Leer más...