Las gaviotas chillaban como viudas desoladas mientras la bruma de la madrugada abrazaba la cubierta del **Jelena**, un viejo barco de arrastre con más costuras que madera. Olaf, el patrón, tenía el mismo aspecto ennegrecido y encallado que su nave...
A nadie, que no esté ya formado en la paciencia y la aceptación del pánico convertido en una forma de vida, le sería posible soportar la espera en la goleta ‘Estrella de Gadeir’. Ni el mismo capitán Brenet, por más que presumiera de su lina...
El mar extendía su inmenso manto helado bajo la luna nueva, un abismo negro y carente de compasión sobre el cual el viejo bergantín de cabotaje “Providence” luchaba con las olas como un condenado lanza puñetazos a la inevitabilidad de la tum...
Sumergido en un delirio de insomnio y bruma salina, el capitán Osvaldo Trujillo escribió por última vez en el diario de a bordo aquel 21 de mayo, atracado al norte del archipiélago frío. Su caligrafía apretada apenas se leía bajo la mancha de...
I Todavía me asalta el hedor a algas podridas y nitrato, perfumando la brisa gélida con recuerdos de una degradación ajena al tiempo humano. Mi relato será, como debes comprender, una excusa lastimosa ofrecida al tribunal de la cordura; sólo e...
La tempestad había rugido todo el día, desgarrando el lomo del Atlántico con furia y locura, encendiendo ásperos relámpagos que hacían brillar, por fracciones de segundo, el gotoso y antiguo faro de Lloch Mor. Digo antiguo porque es, aunque na...
*** De todas las leyendas escuchadas en mi atribulada niñez, ninguna dejó en mi alma una herida tan persistente como los murmullos que describían la costa olvidada de Kingsport y, en su extremo más apartado, la recóndita aldea de Greywater. Ho...
A diferencia de los sueños que suelen visitarme, a menudo plagados de visiones tan asombrosas y terribles que dudo de su realidad incluso tras horas de vigilia, mi recuerdo de aquel viaje marítimo a principios de 1926 no pertenece al reino de la f...
Providence, Rhode Island. 16 de septiembre de 1927. Estimado Dr. Harold Winslow: Le ruego perdone mi súbita reanudación del contacto tras quince años de absoluto silencio; sin embargo, las circunstancias de mi actual vida me obligan a buscar c Leer más...
Había muchas razones para odiar la Universidad de Yharnis, pero aquella tarde –la última tarde reconocible de mi vida– supe que todas mis previas aversiones eran simple paja quemada comparadas con el terror que esperaba encubierto bajo su campu Leer más...
No recuerdo cuándo comenzó la compulsión. La mayoría de las historias que merecen contarse suceden porque en algún punto alguien tuvo la amabilidad –o la imprudencia– de mirar dos veces una sombra incitante... y continuar tras ella. No hay m Leer más...
Cuando Sophine Petrescu llegó a Templewood, la pequeña comunidad costera estaba sumida en una humedad tostada y vieja, la misma que escurría de los helechos raquíticos y las tejas resquebrajadas por la sal. Desde niño, Sophine había tenido la h Leer más...
Debo comenzar mi relato con una advertencia, aunque sé que pocos hombres osarían continuar leyendo después de siquiera vislumbrar las verdaderas dimensiones de mi experiencia. Quien prosiga tendrá los cabellos encanecidos por una noche de terrore Leer más...
Providence, Rhode Island. 16 de septiembre de 1927. Estimado Dr. Harold Winslow: Le ruego perdone mi súbita reanudación del contacto tras quince años de absoluto silencio; sin embargo, las circunstancias de mi actual vida me obligan a buscar c Leer más...
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