¿Recuerdas, lector, cómo tiembla el corazón frente a lo innombrable, cómo se hiela la sangre ante la presencia de aquello que jamás se debió concebir en la efluvia corrompida del cosmos? Pues yo, un hombre marcado por la fiebre de la indagació...
TenÃa la impresión, siempre hacia el fin de la noche, de que la ciudad entera retrocedÃa de la costa, de que sus cimientos se encogÃan bajo la presión, no del agua sino de las cosas que la habitaban; seres inmemoriales de los que los pescadores...
HabÃa algo en la nieve que ElÃas Cartwright odiaba: no era el frÃo, ni el incómodo crujir bajo sus botas, ni siquiera el silencio; era el modo en que tanta blancura podÃa ocultar podredumbre. La noche, nada más bajar del tren en Brattleboro, e...
La mayorÃa de los que se interesan con verdadera devoción por la arqueologÃa nocturna saben cuándo retirarse. Algunos lugares, especialmente en ciudades tan antiguas como Nueva York—cuyo subsuelo está picado por criptas, túneles de servicio ...
En las más antiguas entrañas de la necrópolis, allà donde las aguas rancias del pantano devoran todo vestigio de sol, existÃan pasajes y cámaras cuya existencia susurraban sólo a medias los archivistas más corrompidos de la ciudad. El cement...
El jardÃn de las pesadillas se extendÃa hasta donde la vista alcanzaba, más allá de los vitrales grotescamente pulidos del palacio de Cyralis, cuyos domos brillaban como colmenas llenas de incandescentes zafiros bajo una luna eternamente lÃvida...
Despertar es siempre una equivocación en noches como estas, cuando la bruma ceñida al acantilado de Garviel parece tan tangible como un sudario, y los relojes marchan hacia atrás, o se detienen simplemente, como si les resultase absurdo pasar el ...
A la entrada del invierno, cuando las noches se alargan tanto que solo la memoria les resiste, Horacio Lornat llegó en un tren de mercancÃas que no registraba ningún horario y cuyos vagones, añosos y resquebrajados, iban atestados de sombrÃas y...
HabÃa cierto silencio mineral aquella noche en Dinas Maud, un antiguo pueblo perdido en las llanuras galesas. Era el silencio de la piedra, el eco de eras tan viejas que el recuerdo no alcanzaba, salvo quizás, por un parpadeo atávico en la mente ...
En noches tapiadas de tormenta, cuando el trueno parece ser un antiguo lamento y la lluvia produce sonidos semejantes a antiguos murmullos, Horacio Mallard se encuentra en su despacho, obsesivamente revisando cartas y cuadernos polvorientos. Tras aÃ...
La tarde parecÃa empapada en una neblina que brotaba, no de las aguas del rÃo, sino del aire mismo, como si el mundo exhalara su último suspiro. HabÃa recorrido tres pueblos y dos comarcas para llegar a Khalast, una aldea irreal posada sobre fio...
Hay algo en las profundidades, un pulso que no deberÃa haberse sentido más allá del alba primordial, una reverberación antigua que tiembla entre los pliegues de nuestro universo. Algunos hombres, sumidos en la desdicha y la impertinente curiosid...
El sueño llegó, oscuro, deshilachado, un eco viscoso sobre mi conciencia antes de despedazarla y llevarme por caminos ignotos. Recuerdo los sonidos primero: un susurro grave y arrastrado, palabras rotas que vibraban en ese extraño espacio liminal...
¿Recuerdas, lector, cómo tiembla el corazón frente a lo innombrable, cómo se hiela la sangre ante la presencia de aquello que jamás se debió concebir en la efluvia corrompida del cosmos? Pues yo, un hombre marcado por la fiebre de la indagació Leer más...
¿Recuerdas, lector, cómo tiembla el corazón frente a lo innombrable, cómo se hiela la sangre ante la presencia de aquello que jamás se debió concebir en la efluvia corrompida del cosmos? Pues yo, un hombre marcado por la fiebre de la indagació Leer más...
En las más antiguas entrañas de la necrópolis, allà donde las aguas rancias del pantano devoran todo vestigio de sol, existÃan pasajes y cámaras cuya existencia susurraban sólo a medias los archivistas más corrompidos de la ciudad. El cement Leer más...
La mayorÃa de los que se interesan con verdadera devoción por la arqueologÃa nocturna saben cuándo retirarse. Algunos lugares, especialmente en ciudades tan antiguas como Nueva York—cuyo subsuelo está picado por criptas, túneles de servicio Leer más...
HabÃa algo en la nieve que ElÃas Cartwright odiaba: no era el frÃo, ni el incómodo crujir bajo sus botas, ni siquiera el silencio; era el modo en que tanta blancura podÃa ocultar podredumbre. La noche, nada más bajar del tren en Brattleboro, e Leer más...
TenÃa la impresión, siempre hacia el fin de la noche, de que la ciudad entera retrocedÃa de la costa, de que sus cimientos se encogÃan bajo la presión, no del agua sino de las cosas que la habitaban; seres inmemoriales de los que los pescadores Leer más...