El mundo que conocemos apenas roza la costra superficial de un vórtice de fuerzas y presencias insondables, entidades que, en su aspecto más ínfimo, desafían cualquier tentativo de descripción o categorización. Pero mi relato no es una mera ale...
I
En la opaca soledad que precede al alba, donde la neblina parece no solo ocultar sino devorar el contorno de las cosas, existe, para quien sabe percibirla, una música tan lejana y abismal como el aullido del primer ser consciente surgido de la n...
Las ciudades nacen y perecen. Pero hay lugares donde la muerte es más antigua que la vida; donde ni siquiera el viento osa rozar los polvorientos umbrales de lo inimaginable. Por azares de la carne y el cansancio, vine a parar a uno de esos sitios,...
He vivido siempre a la sombra de mis propias obsesiones. Durante años, entre los papiros disecados de la biblioteca de mi familia, creí haber visto la totalidad de lo que el hombre podría temer. Imágenes de bestias carnavalescas, de furias núbi...
Uno aprende a escuchar el silencio como quien aprende a caminar sobre hielo: despacio, sin confianza, temiendo siempre el crujido que preanuncia la caída. Para Sylvia Le Blanc, el mundo no sólo era demasiado ruidoso; era una melodía pulsante de gr...
Aquella noche se levantó del mar una bruma espesa, tan densa que convertía los faroles alineados sobre la carretera en meras manchas oleosas suspendidas en la nada. Elena conducía despacio, sudando bajo los brazos, resistiéndose al impulso de de...
Había aprendido, en mis años de estudios solitarios y prohibidos, que el Universo no es, ni ha sido nunca, un compendio de leyes permanentes y comprensibles, sino una llanura tumultuosa bajo la débil tela de la razón humana. Ignoraba los peligro...
El bajorrelieve parecía tan simple: círculos concéntricos esbozando algo que, a la luz parpadeante de la lámpara de mi escritorio, no debía ser una galaxia sino el motivo central de una cosmología más siniestra. Llevaba días sin dormir, tras...
Los trenes nocturnos de Budapest eran mis santuarios. Cuando las campanas de los relojes patriarcales resonaban a lo largo de la ribera del Danubio y los primos del sueño se adentraban en la ciudad, yo vagaba por los andenes vacíos y me sumergía ...
La noche en Providence era una losa húmeda y pesada cuando mi carta llegó al despacho del profesor Eustace Routh. Aún resguardo una memoria incompleta de mi decisión aquella tarde: las manos manchadas de tinta, la lámpara temblorosa, y el impet...
He pasado noches en la absoluta oscuridad, donde ni siquiera los pequeños fuegos de la razón pueden calentar el centro helado de la mente. Es en esas horas cuando la coherencia parece disolverse en un caos inefable, y los horizontes del universo t...
En los años indescifrables en que las largas sombras caían sobre una Nueva Inglaterra jadeante, existía un hombre llamado Halsey Ward. Su oficio era anodino –profesor de lenguas muertas en la Universidad de Arkham–, aunque su vida interior dis Leer más...
El mar es un rincón pródigo en horrores velados, y aun los más valientes, cuando recorren sus caminos cubiertos de niebla, saben que es mejor no preguntar demasiado acerca de ciertas cosas. Aquellos que navegan lejos de la costa, bien lo saben: ha Leer más...
El año era 1921, y jamás en mi vida hubiese imaginado que una tempestad me haría naufragar en una tierra donde la cordura se desvanece, ni que por mi corazón demente haría brillar lunas antediluvianas bajo una bóveda de aguas sin fondo. Recuerd Leer más...
Era noviembre y el mar golpeaba, lamiendo el promontorio donde las últimas casas de la Costera del Ocaso se aferraban a la roca. Atalayas, más bien, aún de pie por obstinación y amor, cada una con la sal incrustada en sus vigas y la pintura oscur Leer más...
En los años indescifrables en que las largas sombras caían sobre una Nueva Inglaterra jadeante, existía un hombre llamado Halsey Ward. Su oficio era anodino –profesor de lenguas muertas en la Universidad de Arkham–, aunque su vida interior dis Leer más...
1.
A veces, aún al alba, cuando los vientos cruzan los humedales de Ulthar y llevan en sus garras antiguos susurros, recuerdo la noche en que mis pasos extraviados me llevaron al corazón de una tierra a la que los mapas modernos rehúyen, y los s Leer más...
Al oeste de Arkham, en un desvío tortuoso ignorado aún en los más exhaustivos mapas, se encuentra la hacienda arruinada de la familia Penrose. Aquellos que caminan demasiado cerca, sea por curiosidad o estupidez, suelen padecer de inexplicables de Leer más...