Al oeste de Arkham, en un desvío tortuoso ignorado aún en los más exhaustivos mapas, se encuentra la hacienda arruinada de la familia Penrose. Aquellos que caminan demasiado cerca, sea por curiosidad o estupidez, suelen padecer de inexplicables de...
El ocaso, esa hora en que la realidad se estira como piel hendida sobre un tambor primitivo, arrojó sombras largas sobre la desvencijada cabaña de Nathaniel Durand. En el límite de Vermont, tan cerca de las sensatas bulliciosas calles de Brattleb...
Toda mi vida quise exorcizar el espanto con palabras, repeliendo la invasión de aquellas cosas que se ciernen en los rincones donde ni la razón ni el corazón alcanzan. Sin embargo, jamás supuse que sería en la gran meseta antártica donde encon...
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He aprendido que la ignorancia es, a menudo, el último baluarte de la cordura. Antes de este otoño, habría despreciado a cualquiera que valorara el misterio por encima de la verdad; ahora, de madrugada, cuando la casa se queja y cruje bajo e...
La noche se había abierto como una herida negra sobre la Biblioteca General de Santa Lucía. Bajo la luz mortecina de una farola coja, el doctor Fernando Helguera paseó una última mirada hacia la ribera desierta donde el Ebro, apenas visible, cor...
Una neblina pertinaz, la niebla de la desolación, cayó sobre Arkham la noche que los sueños de Enoch Masterton mutaron en pesadillas de infinita y ciega desesperación. Dicen los ancianos—¡ay, cuán poca sabiduría hay en susurros ancianos!—...
Cuando alguien muere en Blackwood, la tierra parece abrirse con suavidad, como si estuviera esperando el cuerpo. Solía pensar que era una metáfora para esa región olvidada por los mapas, donde las colinas erizadas de robles podridos guardaban má...
Me llamo Edgar Binbridge, y aunque soy hombre de ciencia, confieso que redacto este testimonio fatigado por vigilias imposibles y con el pulso agitado por terrores que ni la razón ni el insomnio han logrado disipar. Si usted, lector responsable y a...
Te he advertido, querido lector, acerca de la posibilidad —inefable y primigenia— de que entre los átomos del aire y los límites de tu razón, haya cosas acechando, ociosas e incognoscibles, esperando apenas una grieta en la muralla de tu ment...
No sé con certeza en qué momento comencé a temer la pronunciación del nombre de Yog-Sothoth. Tal vez fue durante aquellas noches truculentas en la biblioteca polvorienta de la Universidad de Miskatonic, bajo la tenebrosa tutela del profesor Wilb...
El mundo que conocemos apenas roza la costra superficial de un vórtice de fuerzas y presencias insondables, entidades que, en su aspecto más ínfimo, desafían cualquier tentativo de descripción o categorización. Pero mi relato no es una mera ale Leer más...
El mundo que conocemos apenas roza la costra superficial de un vórtice de fuerzas y presencias insondables, entidades que, en su aspecto más ínfimo, desafían cualquier tentativo de descripción o categorización. Pero mi relato no es una mera ale Leer más...
Debo confesar, antes de comenzar con el relato de mis experiencias en la colonia septentrional de Beaulac, que mucho ha cambiado en mi percepción del tiempo y la muerte desde aquel invierno perpetuo cuando el doctor Laroque me llamó, urgido por ci Leer más...
Nadie recordaba ya el antiguo faro de Gharull, o al menos así lo creía Mervyn Frake durante los primeros días de su llegada a la extraña y poco frecuentada aldea de Halderport. Convocado por una carta salpicada de frases apenas legibles —firma Leer más...
Había ciertos nombres que nunca debían ser pronunciados en Lakehurst. El pueblo, anclado en los confines occidentales del condado de Dutchess, parecía resistirse a los avances del siglo XXI con una obstinación implacable: carreteras de grava, te Leer más...
Aún no era medianoche cuando empezaron a oírse las campanas. Extrañas, amortiguadas, como si tañeran bajo capas de tierra y hollín, arañando el aire luminoso con sus garras brumosas. Jane regresaba sola al apartamento —una cartulina de sombr Leer más...
1.
A veces, aún al alba, cuando los vientos cruzan los humedales de Ulthar y llevan en sus garras antiguos susurros, recuerdo la noche en que mis pasos extraviados me llevaron al corazón de una tierra a la que los mapas modernos rehúyen, y los s Leer más...