Era en los días más sombríos del invierno neoyorquino cuando, desplazado y vencido por el frío y la miseria, acepté un encargo que ningún alma sensata habría contemplado siquiera entre delirios febriles. Había conocido a Charles W. Dunthorne,...
Hay algo en las profundidades, un pulso que no debería haberse sentido más allá del alba primordial, una reverberación antigua que tiembla entre los pliegues de nuestro universo. Algunos hombres, sumidos en la desdicha y la impertinente curiosid...
El sueño llegó, oscuro, deshilachado, un eco viscoso sobre mi conciencia antes de despedazarla y llevarme por caminos ignotos. Recuerdo los sonidos primero: un susurro grave y arrastrado, palabras rotas que vibraban en ese extraño espacio liminal...
No sé cómo describir la sensación cuando uno sabe con certeza que nada de cuanto creía seguro se sostiene ya, ni aun por la fuerza de la costumbre. Algo de mi razonamiento permanecía intacto, como el esqueleto bajo la carne moribunda, durante l...
La tormenta había descargado furia sobre las colinas peladas del norte, arrancando retazos del suelo y dejando cicatrices húmedas en las laderas. Ahora la noche caía, tibia después del vendaval, pero aún inquieta, como si el mismo aire cargara ...
El tren atravesaba la tundra como un gusano negro e indeseado. Hacía mucho que Vassil no salía de San Petersburgo, y la vastedad de Siberia era tan ajena a su vida en la ciudad como el fondo del mar a una rata de alcantarilla. La ventisca martilla...
La tempestad golpeaba implacable la desolada costa antarctica, zarandeando el barco como si el propio mar abrigase en su seno una furia desconocida, inhumana. El hielo resquebrajado crujía ominosamente, y al fondo, más allá del velo grisáceo de ...
Toda la vida de Ambrose Teller había transcurrido en una obsesión discretamente silenciosa. Era el tipo de hombre que los vecinos califican de reservado, aunque sabían poco de él, pues Ambrose evitaba la interacción social salvo la estrictament...
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Era invierno cuando Jonathan Lorne, bibliotecario y ocasional traductor de lenguas muertas, llegó al extremo oriental de Cambric Bay. El mar, ceñudo, azotaba las rocas con olas grises mientras el aire llevaba consigo un extraño olor, amalgam...
El viento nocturno aúlla entre los riscos de Yaxley y el aroma de la podredumbre gravita sobre la turba húmeda, polvorienta, que absorbe la humedad de siglos como un anciano decrépito absorbe el vino rancio de su última noche. Mi nombre carece y...
La bruma de Arkham, cargada siempre de presagios y de ese inacabable peso de historias no relatadas, tiñó la noche de un gris sucio en aquel equinoccio de otoño. Sobre la explanada mojada de la Universidad de Miskatonic, los pasos de Thaddeus Ken...
¿Recuerdas, lector, cómo tiembla el corazón frente a lo innombrable, cómo se hiela la sangre ante la presencia de aquello que jamás se debió concebir en la efluvia corrompida del cosmos? Pues yo, un hombre marcado por la fiebre de la indagació Leer más...
Serían casi las dos de la madrugada cuando comencé a escribir esto, desde la desesperanza y el cansancio, convencido de que la catástrofe está cerca; tal vez, mientras mis manos aún obedezcan mi voluntad, pueda legar un testimonio útil, siquier Leer más...
¿Recuerdas, lector, cómo tiembla el corazón frente a lo innombrable, cómo se hiela la sangre ante la presencia de aquello que jamás se debió concebir en la efluvia corrompida del cosmos? Pues yo, un hombre marcado por la fiebre de la indagació Leer más...
En las más antiguas entrañas de la necrópolis, allí donde las aguas rancias del pantano devoran todo vestigio de sol, existían pasajes y cámaras cuya existencia susurraban sólo a medias los archivistas más corrompidos de la ciudad. El cement Leer más...
La mayoría de los que se interesan con verdadera devoción por la arqueología nocturna saben cuándo retirarse. Algunos lugares, especialmente en ciudades tan antiguas como Nueva York—cuyo subsuelo está picado por criptas, túneles de servicio Leer más...
Había algo en la nieve que Elías Cartwright odiaba: no era el frío, ni el incómodo crujir bajo sus botas, ni siquiera el silencio; era el modo en que tanta blancura podía ocultar podredumbre. La noche, nada más bajar del tren en Brattleboro, e Leer más...
Tenía la impresión, siempre hacia el fin de la noche, de que la ciudad entera retrocedía de la costa, de que sus cimientos se encogían bajo la presión, no del agua sino de las cosas que la habitaban; seres inmemoriales de los que los pescadores Leer más...
Las tierras de Leng yacen, ignoradas, en las pesadillas de la humanidad, un páramo revuelto de témpanos errantes y torres rotas, bajo una aurora inmóvil y perversa. Pero hay otra Leng, más profunda y cruel, confinada a los bordes de la conciencia Leer más...