El año era 1921, y jamás en mi vida hubiese imaginado que una tempestad me haría naufragar en una tierra donde la cordura se desvanece, ni que por mi corazón demente haría brillar lunas antediluvianas bajo una bóveda de aguas sin fondo. Recuerd...
Nadie recordaba ya el antiguo faro de Gharull, o al menos así lo creía Mervyn Frake durante los primeros días de su llegada a la extraña y poco frecuentada aldea de Halderport. Convocado por una carta salpicada de frases apenas legibles —firma...
En los suburbios sofocantes de Río de Janeiro, bajo la mortecina luz de las farolas gastadas y el hedor salobre del Atlántico, se erguía una estructura de concreto y madera roída por la humedad, una casa alzada en el borde más peligroso de la f...
Muchos me han advertido que cuente mis días en la oscuridad, que renuncie al insensato impulso de liberar el aullido que ha estado supurando en mi espíritu desde aquella madrugada inconcebible. Pero como todo aquel maldito por los recuerdos de los...
La noche había caído sobre las pestilentes marismas de Innsmouth, derramando telones de niebla sobre las aguas aceitosas, donde los lirios abrazaban monstruosas raíces. Los faros del puerto parpadeaban a lo lejos, como ojos agotados por vigilar t...
Vagaba la niebla en la madrugada como si fuera una phalange de monstruos ciegos, extendiéndose desde el mar en olas densas y pesadas, invadiendo el muelle principal de Vellham, una aldea portuaria apenas señalada en los mapas del oeste de Inglater...
Jamás volveré a cerrar los ojos con la confianza dormilona de los hombres felices. Mucho antes de la medianoche, cada sombra en mi habitación se extravió hasta las paredes, danzando con la luz opalina de una lámpara que jamás deja de titilar d...
Nunca he sentido una tentación tan atroz como la de contar este relato, aunque temo que al ponerlo en palabra reviviré los horrores que acompañan a su memoria. Todo lo ocurrido —aunque más de uno me recomendaría buscar consuelo en la incredul...
En los años indescifrables en que las largas sombras caían sobre una Nueva Inglaterra jadeante, existía un hombre llamado Halsey Ward. Su oficio era anodino –profesor de lenguas muertas en la Universidad de Arkham–, aunque su vida interior dis Leer más...
El mundo que conocemos apenas roza la costra superficial de un vórtice de fuerzas y presencias insondables, entidades que, en su aspecto más ínfimo, desafían cualquier tentativo de descripción o categorización. Pero mi relato no es una mera ale Leer más...
El mar es un rincón pródigo en horrores velados, y aun los más valientes, cuando recorren sus caminos cubiertos de niebla, saben que es mejor no preguntar demasiado acerca de ciertas cosas. Aquellos que navegan lejos de la costa, bien lo saben: ha Leer más...
Era noviembre y el mar golpeaba, lamiendo el promontorio donde las últimas casas de la Costera del Ocaso se aferraban a la roca. Atalayas, más bien, aún de pie por obstinación y amor, cada una con la sal incrustada en sus vigas y la pintura oscur Leer más...
En los años indescifrables en que las largas sombras caían sobre una Nueva Inglaterra jadeante, existía un hombre llamado Halsey Ward. Su oficio era anodino –profesor de lenguas muertas en la Universidad de Arkham–, aunque su vida interior dis Leer más...
1.
A veces, aún al alba, cuando los vientos cruzan los humedales de Ulthar y llevan en sus garras antiguos susurros, recuerdo la noche en que mis pasos extraviados me llevaron al corazón de una tierra a la que los mapas modernos rehúyen, y los s Leer más...
Al oeste de Arkham, en un desvío tortuoso ignorado aún en los más exhaustivos mapas, se encuentra la hacienda arruinada de la familia Penrose. Aquellos que caminan demasiado cerca, sea por curiosidad o estupidez, suelen padecer de inexplicables de Leer más...