Recordaré siempre con una mezcla de repugnancia y luz atroz aquella visita, una suave tarde de mayo que me condujo hasta la decrepitud de Ingersmouth, ese villorrio dispuesto cabizbajo en las encrucijadas del desvelo y la bruma costera. No acudí po...
4 de mayo de 1923, Ulthar, Provincia de Miskatonic.
Mi querido profesor Armitage,
Me permito la osadía de escribirle no solo por la admiración que profeso a sus investigaciones, sino por la incesante e ineludible urgencia que me atenaza desd...
No sé si mis palabras caerán en algún oído simpatizante o, como temo, quedarán impresas únicamente para el regocijo burlón de aquellos que desprecian los dictados de la razón y el terror. Ruego, aunque en vano, que ningún hombre ni mujer lea...
La bruma había llegado un martes. Un fenómeno atmosférico, dijeron los meteorólogos, aunque no conseguían precisar el origen. No la precedió ningún anuncio, ni tampoco la siguió un cambio del tiempo: simplemente descendió en medio de la tard...
A nadie, que no esté ya formado en la paciencia y la aceptación del pánico convertido en una forma de vida, le sería posible soportar la espera en la goleta ‘Estrella de Gadeir’. Ni el mismo capitán Brenet, por más que presumiera de su lina...
No había mapa para ese tramo de la isla, aunque Ellicott llevaba uno, con las esquinas resecas y el papel manchado de humedad antigua. Ni siquiera era un mapa correcto, más un recuerdo garabateado por un cartógrafo que se había atrevido a inscri...
La noche del 23 de junio se presentó con ese calor neoyorquino que parece adecuado únicamente para los delirios. El Dr. Holden Morrow, catedrático de Bioinformática, dirigía al último técnico por el pasillo mientras los ventiladores vibraban ...
Nadie en el pueblo olvidaba la noche del Silencio Mayor, cuando las campanas de la iglesia se fundieron, las aves se escondieron y el viento cesó, ahogando por completo hasta los rumores de las ratas. Era tradición, en Berlecombe, referirse a ese ...
No era posible atravesar la accidentada senda de Charvet sin que la bruma marina peinara la piel, fría y grasienta, como una mano ancestral. Si el destino, el instinto o acaso una fatídica curiosidad llevaban a uno más allá de las últimas casas...
El primer sonido es siempre el agua. Un chapoteo irregular y húmedo que resuena como latido tras la fachada de la realidad, tímido, familiar y hostil a la vez. Así se extiende cada noche bajo la ciudad, donde los ladrillos se desmoronan y el moho...
Mi buen amigo Jonathan,
Espero que esta carta te encuentre en posesión de mente lúcida y en el refugio seguro de tu estudio, lejos de las sombras cambiantes que, desde hace un tiempo, parecen abrazar mi cuerpo y espíritu. Me resulta difícil pon...
Mi querido Jonathan,
La tinta se desliza temblorosa mientras narro la inusitada secuencia de horrores que me ha acontecido desde mi llegada a este pueblito ignoto, encaramado sobre la ladera azulada de alguna geografía que los mapas comunes rehúy...
El frío aliento de la Amanecer barría los pasillos del viejo Museo Southwest en Chicago cuando el doctor Enoch Hargrave recibió la misteriosa carta. Lo que parecía primero el susurro apagado del quincuagésimo invierno extendiéndose sobre la ci...
Desde que tengo memoria, los habitantes de Innsmouth me miraban con ese aire de sospecha que sólo poseen los que guardan secretos unidos al linaje y al mar. Nací en Arkham, pero la sangre de mis abuelos maternos clamaba por mi regreso, y fue una c...
Mi querido viejo amigo,
Permíteme la torpeza de mi caligrafía; los dedos tiemblan al apretar la pluma, sea por el frío o por el presagio de lo que narro. He recurrido a escribirte porque eres el único hombre cuya sensatez he respetado siempre, ...
Las campanas resonaban en la bruma matinal de Arkham y la ciudad, abrigo de supersticiones, yacía sumida en una penumbra perpetua. En la Universidad de Miskatonic, cada sonido dentro del edificio de la biblioteca retumbaba más fuerte de lo que deb...
Vivía yo, por entonces, en Providence, aunque cada fibra de mi ser anhelaba la imposibilidad de todo recuerdo asociado a ese tiempo. La vieja casona de Benefit Street, mucho antes luz de orgullo victoriano que cáscara de resonancias funestas, fue ...
El mar extendía su inmenso manto helado bajo la luna nueva, un abismo negro y carente de compasión sobre el cual el viejo bergantín de cabotaje “Providence” luchaba con las olas como un condenado lanza puñetazos a la inevitabilidad de la tum...
No sé si algún día alcanzaré a comprender la osadía, o acaso la locura, que me llevó a aquel cubil de humedad y musgo, durante la primavera muerta de 1923. A veces llego a sospechar que fui guiado por una voluntad más vasta y sutil que la hum...
El cosmos es un manuscrito ilegible, cubierto de garabatos incandescentes, una selva de términos esotéricos y ecuaciones arcanas esbozadas por inteligencias más allá de la concepción humana. Este hecho lo aprendí, con horror, durante mi estanc...
Recordaré siempre con una mezcla de repugnancia y luz atroz aquella visita, una suave tarde de mayo que me condujo hasta la decrepitud de Ingersmouth, ese villorrio dispuesto cabizbajo en las encrucijadas del desvelo y la bruma costera. No acudí po Leer más...
La noche del 23 de junio se presentó con ese calor neoyorquino que parece adecuado únicamente para los delirios. El Dr. Holden Morrow, catedrático de Bioinformática, dirigía al último técnico por el pasillo mientras los ventiladores vibraban Leer más...
No había mapa para ese tramo de la isla, aunque Ellicott llevaba uno, con las esquinas resecas y el papel manchado de humedad antigua. Ni siquiera era un mapa correcto, más un recuerdo garabateado por un cartógrafo que se había atrevido a inscri Leer más...
A nadie, que no esté ya formado en la paciencia y la aceptación del pánico convertido en una forma de vida, le sería posible soportar la espera en la goleta ‘Estrella de Gadeir’. Ni el mismo capitán Brenet, por más que presumiera de su lina Leer más...
La bruma había llegado un martes. Un fenómeno atmosférico, dijeron los meteorólogos, aunque no conseguían precisar el origen. No la precedió ningún anuncio, ni tampoco la siguió un cambio del tiempo: simplemente descendió en medio de la tard Leer más...
No sé si mis palabras caerán en algún oído simpatizante o, como temo, quedarán impresas únicamente para el regocijo burlón de aquellos que desprecian los dictados de la razón y el terror. Ruego, aunque en vano, que ningún hombre ni mujer lea Leer más...
4 de mayo de 1923, Ulthar, Provincia de Miskatonic.
Mi querido profesor Armitage,
Me permito la osadía de escribirle no solo por la admiración que profeso a sus investigaciones, sino por la incesante e ineludible urgencia que me atenaza desd Leer más...