Su nombre era Leland Sorrento y trabajaba como entropista en el Anillo Cuarenta-y-Nueve, una colección de satélites-hogar, laboratorios agrícolas y archivos históricos en la frontera de la Zona Periférica del Sistema HK-39. Había llegado allí ...
Polvo y humedad tejían una mortaja en los sótanos de la casona Faure, erguida desde hacía siglos sobre la arteria principal de Villalba, ese confín olvidado entre la Castilla vieja y el interminable crepitar del bosque, donde hasta el tiempo disc...
Cuando las nieblas caían pesadamente sobre las calles de New Brighton, los faroles de gas parecían encenderse no tanto para alumbrar, sino para celebrar la penumbra. Sus lejanas luminiscencias solo lograban trazar una frontera de tenues resplandore...
Me marché de Boston en enero porque la casa de mi hermana pasó del susurro al grito. Tres noches enteras, el mismo sonido de fondo, como si alguien caminara lento sobre nieve recién caída, pero en la segunda planta donde ninguna pisada era posibl...
Hay algo inexpresable, carcomiendo los cimientos del racionalismo mismo, en los supuestos límites que el hombre se ha impuesto a la memoria de su propia especie. Hay, en la vasta noche de los tiempos, civilizaciones cuya existencia se insinúa en sÃ...
Henry Blackwell jamás fue hombre de supersticiones ni de credulidad fácil. Su posición en la Sociedad Histórica de Arkham requería una mente ordenada y analítica, pero, en el amargo otoño de 1927, una serie de acontecimientos que comenzaron en...
Bajo la perezosa, perpetua luz carmesí de una estrella consumida, la colonia de Sybillis se extendía por kilómetros en un páramo de ceniza y metal oxidado, oculta al universo y acosada por las ruinas de pasadas grandezas. Por milenios, los human...
Bajo la sombra temblorosa de Xhaus, la Camelia Negra, remanente del mundo preadánico, tres siluetas se reunieron donde los vapores habían hecho de la tierra un légamo pútrido y la luz apenas convexa del astro Apau brillaba sesgada como la pupila ...
Entre las brumas turbulentas de Eynehollow, en el corazón mismo del condado de Wiltshire, se alzaba Nugate Hall, una de esas mansiones cuya mampostería saturada de musgo parecía más vieja que la propia nación, y cuyas ventanas elongadas trasluc...
Al principio, nadie advertía nada extraño. Era una tontería: un canal de YouTube con apenas cinco mil suscriptores, dedicado a explorar los rincones digitales más oscuros. “Tuercas y Pesadillas” se llamaba, aunque el tono era más de camarad...
En las ruinas de una comarca despoblada de Hyperbórea, donde el viento cruje a través de columnas carcomidas y los líquenes fungen de alfombra con sus filamentos azul-verdosos, mi destino fue sellado en las primeras sendas del crepúsculo. Yo, Er...
Había pasado un mes desde la muerte de mi tío, Ambrose Varwick, y, sin embargo, yo seguía temblando ante la sola idea de dormir en su descomunal mansión de girones victorianos, perdida entre pantanos insalubres al extremo norte de Arkham. De niÃ...
No pretendía encontrar nada en las tierras derruidas de Kalasha. Solo el polvo y las cicatrices de la roca entre promontorios calcinados, donde según los mapas antiguos un río se deslizaba murmurando bajo la luna; pero para la mente inquieta del ...
En mi madurez, tras décadas estudiando lenguas muertas y civilizaciones arrasadas, comprendí que el saber es en sí mismo una forma de ruina. La Universidad de Arkham me había empapado del olor a bibliotecas húmedas y sílabas olvidadas, hasta q...
Afuera, los aleros de Inverno Hall tiritaban, cada teja recubierta de hielo, cada ventana empañada de aliento frío, mientras la nieve húmeda erosionaba con pasos mudos el sendero hacia la entrada. La fachada, posada entre un mar de sauces y el ol...
El crepúsculo de octubre caía denso sobre los cláxones y pasos inciertos de Gyeongseong. En el aire se extendía una niebla pestilente, tan espesa que parecían formarse cuerpos en movimiento bajo sus pliegues. Había regresado de Estados Unidos ...
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La lluvia no era más que un telón de fondo, el latido gris del clima que flanqueaba al Londres de 1923, y, sin embargo, pesaba esa tarde como una mortaja. Rupert Harrington, apretando el ala de su sombrero contra el viento, sentía cada paso ...
Alrededor del año 2745 del infortunado calendario humano, bajo la bóveda ennegrecida de un cielo sombríamente electrificado por relámpagos verdes, el concepto mismo de realidad se había convertido en un territorio fronterizo, lacerado por los e...
Naturalmente sé que, al comunicar lo aquí relatado, corro el riesgo de quedar atrapado en el abismo donde se precipitan las almas de los que atisbaron demasiado en el lado oscuro del universo. Pero la oscura necesidad que abate mi alma trasciende ...
Había llegado el invierno a Londres con el ceremonial de sus nubes espesas y su manto de niebla venenosa, esa humareda marrón que descendía sobre los tejados y no abandonaba los muros de la ciudad sino hasta bien entrada la primavera. Las farolas...
Su nombre era Leland Sorrento y trabajaba como entropista en el Anillo Cuarenta-y-Nueve, una colección de satélites-hogar, laboratorios agrícolas y archivos históricos en la frontera de la Zona Periférica del Sistema HK-39. Había llegado allí Leer más...
Henry Blackwell jamás fue hombre de supersticiones ni de credulidad fácil. Su posición en la Sociedad Histórica de Arkham requería una mente ordenada y analítica, pero, en el amargo otoño de 1927, una serie de acontecimientos que comenzaron en Leer más...
Hay algo inexpresable, carcomiendo los cimientos del racionalismo mismo, en los supuestos límites que el hombre se ha impuesto a la memoria de su propia especie. Hay, en la vasta noche de los tiempos, civilizaciones cuya existencia se insinúa en sà Leer más...
Me marché de Boston en enero porque la casa de mi hermana pasó del susurro al grito. Tres noches enteras, el mismo sonido de fondo, como si alguien caminara lento sobre nieve recién caída, pero en la segunda planta donde ninguna pisada era posibl Leer más...
Cuando las nieblas caían pesadamente sobre las calles de New Brighton, los faroles de gas parecían encenderse no tanto para alumbrar, sino para celebrar la penumbra. Sus lejanas luminiscencias solo lograban trazar una frontera de tenues resplandore Leer más...
Su nombre era Leland Sorrento y trabajaba como entropista en el Anillo Cuarenta-y-Nueve, una colección de satélites-hogar, laboratorios agrícolas y archivos históricos en la frontera de la Zona Periférica del Sistema HK-39. Había llegado allí Leer más...