La taberna de la Calle Erosionada estaba cubierta de una capa de polvo marino y grasa rancia. Cuando Bruno entró, notó el canto bajo del fondo: las viejas tonadas en una lengua que parecía hecha para ahogar y no hablar. La noche exterior era húm...
La Devastación de los Valles del Sueño
I.
Atravesar la pasarela luminosa que separaba Carcosa de los Valles del Sueño, para Nathaniel Orme y sus compañeros, fue como caer al abismo en cámara lenta. No quedaba ya nada de la linealidad de la vig...
Desde tiempos inmemoriales, en la vieja catedral de Santa Rosa del Mar, una sala pequeña y hermética ha permanecido cerrada a cal y canto. Nadie recuerda el nombre del canónigo que la mandó construir; sólo se dice que fue en tiempos de guerra y...
Erica nunca fue supersticiosa. Ingeniera de datos, daba vueltas a los algoritmos y no a los cuentos. Pero tenía una debilidad: la insaciable curiosidad, sobre todo cuando algo escapaba a la lógica. Fue así como llegó al teatro del distrito antig...
A veces, la noche no es suficiente. A veces, los horrores buscan grietas en la razón, hasta colonizar cada destello de duda, cada sueño que huye del amanecer. En ese territorio de penumbras existe un libro que los escépticos llaman fábula y los ...
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El viento soplaba como un rumor de aguas profundas, atravesando la niebla que engullía los abedules retorcidos en la frontera septentrional del parque. Cada noche, al enraizarse el oscuro alrededor de la cabaña, Alina sentía que la selva exp...
El tren atravesaba la tundra como un gusano negro e indeseado. Hacía mucho que Vassil no salía de San Petersburgo, y la vastedad de Siberia era tan ajena a su vida en la ciudad como el fondo del mar a una rata de alcantarilla. La ventisca martilla...
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Mi nombre es Morgan Wraye, y estaba convencido, antes de aquel invierno, de que el demonio sólo era un nombre vago para el mal que el hombre inflige a sus semejantes. Había dejado atrás los pinos lóbregos de Cascade y las minas sangrientas ...
Carcosa: La Máscara de la Desesperación
I.
El crepúsculo que recibía a Nathaniel Orme y a sus compañeros, exhaustos tras abandonar el laberinto de Celephaïs, no era como los atardeceres de ninguna realidad anterior. Una luz sulfúrea, más do...
El padre Calorico llegó a San Emilio bajo la pesada lluvia, abriéndose paso con paso vacilante a través de un lodazal fragante a estiércol, agua estancada y helechos podridos. Venía convocado por la carta de su predecesor—a quien nadie había...
El océano es una religión, y de todas sus iglesias, R’lyeh es la más perversa.
Crecí para comprender las aguas como un lenguaje: oleaje por sílaba, abismo como pausa, presión como sentencia final. Mi encierro en el hospital costero de Arkha...
Querido Avery,
Me temo que esta carta, la primera que te escribo desde la mesa baja del ático de mis padres, será, a su modo, una confesión. Acepté custodiar la casa durante el verano, creyendo encontrar poco más que soledad y polvo, tal vez u...
El frío es una criatura paciente. Ronda las fronteras del mundo civilizado, avanza despacio, invade huesos, pensamientos, sueños. Siempre supe que el frío podría devorarme, pero nunca imaginé hasta qué punto.
Me llamó Conrad la mañana en qu...
La tormenta se había desatado sobre la aldea costera con una furia que no recordaban ni los más viejos. El mar rugía y vomitaba su espuma negra a más allá de lo que los escasos faros podían calar, sobre el muelle, los barcos balleneros reventa...
El grillo cesó de chirriar en el instante justo en que la pala golpeó algo duro. Fue apenas un leve cambio en el compás de la noche—un murmullo menor perdido en la marea de sonidos de insectos y vapor nocturno. Ninguno de nosotros decía nada, ...
- I -
Hacía frío en la biblioteca incluso en junio, cuando la brisa del mar subía por las calles de Arkham e inundaba las ventanas de la calle Derby con humedad y salitre. Thomas Caldwell, profesor de lenguas muertas, caminó despacio entre los ...
El Laberinto de Celephaïs
I.
El tránsito de Ulthar a Celephaïs fue, para Nathaniel Orme y su reducida comitiva, menos un desplazamiento físico que un naufragio progresivo de la identidad. Todo rastro de aquello que pudiera considerarse realidad...
Soy antiguo, pero el tiempo aquí carece de sentido. Las raíces del sauce, vidas atrás, eran nuevas y delgadas; ahora están hinchadas, retorcidas, ocultando cosas más antiguas que yo. Mi consciencia flota en un mar espeso, colmado de memorias de...
Nunca he creído en dioses. Fui criado en los sólidos cimientos de la razón, la única religión aceptable en mi círculo. Durante años, descompuse cuerpos en la morgue de Arkham, impasible antes sus últimos silencios, domesticando el miedo a lo...
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En la penumbra indecisa de la noche, emancipada apenas de los tonos gualdos de la farola del pueblo, el escaparate de la tienda Maximus y Compañía refulgía con la persistencia enfermiza de un faro descompuesto. Nadie, ni los chiquillos más ...
¿Recuerdas, lector, cómo tiembla el corazón frente a lo innombrable, cómo se hiela la sangre ante la presencia de aquello que jamás se debió concebir en la efluvia corrompida del cosmos? Pues yo, un hombre marcado por la fiebre de la indagació Leer más...
Nunca he sido dado a la superstición ni a la credulidad. Debo insistir en este punto, ya que los hechos que pretendo relatar, con pleno conocimiento del escarnio y la acusación de locura que sin duda atraerán, son de una naturaleza tan francamente Leer más...
El mundo que conocemos apenas roza la costra superficial de un vórtice de fuerzas y presencias insondables, entidades que, en su aspecto más ínfimo, desafían cualquier tentativo de descripción o categorización. Pero mi relato no es una mera ale Leer más...
Henry Blackwell jamás fue hombre de supersticiones ni de credulidad fácil. Su posición en la Sociedad Histórica de Arkham requería una mente ordenada y analítica, pero, en el amargo otoño de 1927, una serie de acontecimientos que comenzaron en Leer más...
La primera vez que Jacob Meunier oyó algo sobre la región pantanosa al sur de Cammheim fue durante una reunión académica celebrada en la Universidad de Dorrance, a la cual asistió más por mera cortesía que por genuino interés. Recuerda el mo Leer más...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos días, y menos aún compartirán mi convicci Leer más...
Había ciudades que sólo existían en ciertos mapas esotéricos, garabateados con manos temblorosas y tinta que parecía desvanecerse en la luz, como si la luz misma no soportara la verdad que esas líneas contenían. Había nombres que solo podía Leer más...
Recordaré siempre con una mezcla de repugnancia y luz atroz aquella visita, una suave tarde de mayo que me condujo hasta la decrepitud de Ingersmouth, ese villorrio dispuesto cabizbajo en las encrucijadas del desvelo y la bruma costera. No acudí po Leer más...