Alrededor del año 2745 del infortunado calendario humano, bajo la bóveda ennegrecida de un cielo sombríamente electrificado por relámpagos verdes, el concepto mismo de realidad se había convertido en un territorio fronterizo, lacerado por los e...
En esta hora imprecisa, cuando el crepúsculo se mezcla con la niebla y las sombras se insinúan en los rincones de la mente, me siento obligado a transcribir de manera fidedigna cuanto recordar todavía puedo—o me atrevo a recordar—de los terro...
Fragmentos del Diario Maldito
6 de marzo de 1925
Hoy ha llegado al despacho una caja vieja, sin remitente, solo mi nombre meticulosamente garabateado en una etiqueta que parece hecha trizas por los años. Me la entregó Parker, con la mirada inqui...
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El doctor Fabián Elías siempre había pensado que la mente humana era como un cofre a medio abrir; su oficio como psiquiatra forense en el Hospital San Urbano le había demostrado ya muchas veces hasta dónde podía llegar la crueldad, cómo ...
Recuerdo aún, tras largos años de inútil intento por desterrar de mi conciencia los recuerdos de lo vivido, aquella expedición a los confines más australes de nuestro planeta. Un peregrinaje que inició bajo el disfraz de una simple empresa cie...
Naturalmente sé que, al comunicar lo aquí relatado, corro el riesgo de quedar atrapado en el abismo donde se precipitan las almas de los que atisbaron demasiado en el lado oscuro del universo. Pero la oscura necesidad que abate mi alma trasciende ...
Había llegado el invierno a Londres con el ceremonial de sus nubes espesas y su manto de niebla venenosa, esa humareda marrón que descendía sobre los tejados y no abandonaba los muros de la ciudad sino hasta bien entrada la primavera. Las farolas...
El departamento de Ariel García se hallaba en medio de la ciudad, con la luz de los autos moteando las paredes como pequeños suspiros eléctricos. Afuera, la noche era profunda, un abismo entre los edificios de ladrillo, la humedad golpeando a los...
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Vivía yo en Providence, ya anciano y abatido, en los días grises donde el ulular del viento arrastra antiguos ecos que mis oídos tiemblan en reconocer. Comencé entonces a registrar ciertos sueños que, siendo inquietantes, anidaban en los r...
Un secreto se hunde en las páginas más malditas de El Libro de Eibon, una de esas verdades oblicuas y no para ser compartidas con el entendimiento tembloroso de la civilización. Si hay algo que la mente pueda apenas vislumbrar, en la opresiva pen...
Había experimentado antes el miedo, si, pero siempre había descubierto en él una suerte de cordialidad disciplinaria, como la que inflige la rígida vara sobre los hombros de un niño rebelde. El terror de la infancia, del olvido y de la soledad,...
Los más dignos de temor no son los recuerdos, sino los silencios que les sobreviven; pues dentro de la mudez de un secreto se agazapan horrores cuya naturaleza trasciende la mera comprensión humana. Muchas noches, cuando las sombras serpentean ent...
En los suburbios sofocantes de Río de Janeiro, bajo la mortecina luz de las farolas gastadas y el hedor salobre del Atlántico, se erguía una estructura de concreto y madera roída por la humedad, una casa alzada en el borde más peligroso de la f...
La noche había caído sobre la villa de Bresnal con una premura casi hostil, extinguiendo la última reserva de calor solar que los habitantes solían aprovechar para urdir rumores y esperanzas en torno a las puertas de las tabernas. Pero aquella n...
El regresó a Innsmouth fue una decisión errática, una necesidad surgida del humo de los sueños repetidos, de ese zumbido constante que la ciudad sembraba en su memoria desde la niñez. Había huido a Boston hacía más de veinte años, jurando n...
Presiento el alba tras la tormenta, aunque dudo que mis ojos alguna vez vuelvan a ver la luz. Lo que ocurre fuera de esta prisión tórrida y húmeda sigue desafiando toda lógica humana, pero me veo compelido a dejar aquí, en las páginas finales ...
En la médula de las tinieblas urbanas de París, al margen de las avenidas alineadas por Haussmann y más allá del alcance ordinario de la razón, existe una realidad que pocos han visto y que nadie debería buscar. Y sin embargo, hay hombres –y...
Entre esas cinco posibilidades de título, cualquiera podría corresponder a lo acontecido en los días perdidos de 1928 en la meseta castellana, donde la llanura parece esconder bajo su tierra seca secretos más húmedos e inmemoriales que la memor...
Fue cinco años antes de jubilarme, en ese punto decisivo donde un hombre, sobre todo uno que ha dedicado su vida a explorar los intersticios vedados a la razón, empieza a negociar con la memoria y la voluntad. Había estado en Kazajistán con los ...
Hablar de esa noche en un idioma conocido resulta casi imposible, como si cada palabra golpeara unos labios ajenos y reconocidos solo por un doblez repentino al pronunciarse. Pero hablaré. La memoria exige que el horror se arranque del acceso priva...
¿Recuerdas, lector, cómo tiembla el corazón frente a lo innombrable, cómo se hiela la sangre ante la presencia de aquello que jamás se debió concebir en la efluvia corrompida del cosmos? Pues yo, un hombre marcado por la fiebre de la indagació Leer más...
Nunca he sido dado a la superstición ni a la credulidad. Debo insistir en este punto, ya que los hechos que pretendo relatar, con pleno conocimiento del escarnio y la acusación de locura que sin duda atraerán, son de una naturaleza tan francamente Leer más...
El mundo que conocemos apenas roza la costra superficial de un vórtice de fuerzas y presencias insondables, entidades que, en su aspecto más ínfimo, desafían cualquier tentativo de descripción o categorización. Pero mi relato no es una mera ale Leer más...
Henry Blackwell jamás fue hombre de supersticiones ni de credulidad fácil. Su posición en la Sociedad Histórica de Arkham requería una mente ordenada y analítica, pero, en el amargo otoño de 1927, una serie de acontecimientos que comenzaron en Leer más...
La primera vez que Jacob Meunier oyó algo sobre la región pantanosa al sur de Cammheim fue durante una reunión académica celebrada en la Universidad de Dorrance, a la cual asistió más por mera cortesía que por genuino interés. Recuerda el mo Leer más...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos días, y menos aún compartirán mi convicci Leer más...
Había ciudades que sólo existían en ciertos mapas esotéricos, garabateados con manos temblorosas y tinta que parecía desvanecerse en la luz, como si la luz misma no soportara la verdad que esas líneas contenían. Había nombres que solo podía Leer más...
Recordaré siempre con una mezcla de repugnancia y luz atroz aquella visita, una suave tarde de mayo que me condujo hasta la decrepitud de Ingersmouth, ese villorrio dispuesto cabizbajo en las encrucijadas del desvelo y la bruma costera. No acudí po Leer más...