La casa del profesor Ledesma había dejado de oler a moho hacía tanto tiempo que sus actuales inquilinos pensaban que nunca había olido a nada. Sin embargo, en algún rincón de la madera, allí donde la humedad nunca terminaba de irse, persistía...
Aquella semana de agosto fue prodigiosa en tormentas. Se precipitaban sobre Blackthorn Valley como hordas míticas, sacudiendo ventanas y techos hasta arrancar confesiones de los miedosos y promesas de los fuertes. En mitad de ese caos eléctrico ll...
Las montañas llegaban de golpe, colosales y neutras, los picos hundidos en nubarrones perpetuos que, al atardecer, se teñían de un negro violáceo. Durante el verano, el sendero de grava se cubría de hongos salpicados de escarcha. Un rumor de ag...
Recuerdo la noche en que los mapas se corrompieron y el mundo se abrió como una costra supurante. Hay nombres prohibidos, exhalados como un resfriado en invierno. Lugares por los que la geografía se desliza, tiemblan agujas de brújulas, y hasta l...
Ulthar y el Misterio de los Gatos Vigilantes
I.
El camino que les marcó el gato —gris y jaspeado, de ojos como carbones bruñidos— se desplegaba al margen de todas las rutas humanas conocidas. Para Nathaniel Orme y su grupo, Arkham se desvanec...
Había caminado durante tres días a través de la llanura. Así lo decía mi diario, aunque las fechas y las marcas de tiempo estaban escritas con una mano que cada vez temblaba más. El sol parecía un ojo ciego sobre un mar blanco, y ni las nubes...
La niebla se cernía sobre Kingsport como una mortaja mientras Harlan Dyson ascendía la ladera rocosa, alejándose del resplandor mortecino de los faroles del viejo muelle. Eran casi las dos de la mañana y la brisa traía consigo el salitre coster...
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Había algo pasar en Cedryn, aunque nadie en la villa de los peinadores de sombras supiera definirlo. Los sueños habían comenzado su rebelión de silencios, y los caminantes nocturnos regresaban a casa con marcas frescas o con el nombre propi...
La noche en que Philip Marlowe llegó a Innsmouth, las calles estaban saturadas de niebla y un hedor a salmuera antigua, tan denso y podrido como los rumores que arrastraban los rieles desde Arkham sobre ese pedazo de mundo. Los faroles—escasos, o...
El principio del fin fue el trabajo de campo. Siempre lo es: una invitación informal a observar algo, a tomar unas muestras, a ayudar a un viejo colega necesitado. Solo semanas atrás mi vida había sido la de cualquier académico de mediana edad a...
Sumergido en un delirio de insomnio y bruma salina, el capitán Osvaldo Trujillo escribió por última vez en el diario de a bordo aquel 21 de mayo, atracado al norte del archipiélago frío. Su caligrafía apretada apenas se leía bajo la mancha de...
Tenía el hábito insano de mirar por la cerradura antes de abrir la puerta. No confiaba ni en mi reflejo —y menos aún en el pálido resplandor que por las noches filtraba el quicio. El apartamento lo heredé de mi tía, una mujer que, dicen, des...
[capitulo_2]Arkham: Ecos en la Ciudad Prohibida
I.
El tren que llevaba a Nathaniel Orme y su menguado grupo de vuelta a Arkham serpenteaba bajo un cielo bajo y plomizo. En el vagón, las ventanas empañadas devolvían reflejos deformados que parec...
El reloj en la pared marcaba las dos y media de la madrugada, y la lluvia, apenas un susurro sigiloso, martillaba los paneles de la ventana que daba a la Colonia Rungholt. Desde mi escritorio, era fácil imaginar que aquel hielo líquido descomponí...
El camión de mudanzas avanzaba lento mientras afuera el sol se desleía sobre el asfalto. La familia Manzano miraba el paisaje pesaroso, casi letárgico, mientras se alejaban de la ciudad. Julia, la madre, era tan delgada que el cinturón de su blu...
Había algo antinatural en el aire de Krakensberg desde el tercer día de julio, cuando el calor húmedo se volvió demasiado denso y cada sombra parecía hincharse, viva, al anochecer. Sophia llegó en bus, embutida en su chaqueta negra, los ojos o...
Los días de septiembre caían sobre la ciudad de Arkham con un color ocre antiguo, confiriendo a las últimas tardes del verano ese tinte sedentario y pesado que sólo los miedos antiguos pueden compadecer y musitar al oído. En la universidad, poc...
El viento de noviembre azotaba las callejuelas de Providence, levantando lonas raídas y haciendo temblar las persianas mal cerradas. El Dr. Arthur Mallory, hombre de sesenta y dos años, estudioso de las ciencias anatómicas y poco proclive a leyen...
Sobre las ruinas de lo que una vez fue la Tierra, la humanidad ya no existe en sentido estricto. Solo quedan lo que ellos llaman los Ascendidos, remanentes de carne transfigurados por eras de tecnología y simbiosis incomprensible, en un mundo asfix...
Recuerdo aún, con sórdido detalle, el exacto instante en que me fue dada la oportunidad de consultar los Fragmentos de Celaeno, esos retazos oscuros y prohibidos cuya mera evocación induce inquietudes inenarrables en los sabios y locos por igual....
¿Recuerdas, lector, cómo tiembla el corazón frente a lo innombrable, cómo se hiela la sangre ante la presencia de aquello que jamás se debió concebir en la efluvia corrompida del cosmos? Pues yo, un hombre marcado por la fiebre de la indagació Leer más...
Nunca he sido dado a la superstición ni a la credulidad. Debo insistir en este punto, ya que los hechos que pretendo relatar, con pleno conocimiento del escarnio y la acusación de locura que sin duda atraerán, son de una naturaleza tan francamente Leer más...
El mundo que conocemos apenas roza la costra superficial de un vórtice de fuerzas y presencias insondables, entidades que, en su aspecto más ínfimo, desafían cualquier tentativo de descripción o categorización. Pero mi relato no es una mera ale Leer más...
Henry Blackwell jamás fue hombre de supersticiones ni de credulidad fácil. Su posición en la Sociedad Histórica de Arkham requería una mente ordenada y analítica, pero, en el amargo otoño de 1927, una serie de acontecimientos que comenzaron en Leer más...
La primera vez que Jacob Meunier oyó algo sobre la región pantanosa al sur de Cammheim fue durante una reunión académica celebrada en la Universidad de Dorrance, a la cual asistió más por mera cortesía que por genuino interés. Recuerda el mo Leer más...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos días, y menos aún compartirán mi convicci Leer más...
Había ciudades que sólo existían en ciertos mapas esotéricos, garabateados con manos temblorosas y tinta que parecía desvanecerse en la luz, como si la luz misma no soportara la verdad que esas líneas contenían. Había nombres que solo podía Leer más...
Recordaré siempre con una mezcla de repugnancia y luz atroz aquella visita, una suave tarde de mayo que me condujo hasta la decrepitud de Ingersmouth, ese villorrio dispuesto cabizbajo en las encrucijadas del desvelo y la bruma costera. No acudí po Leer más...