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Señor Davenport jamás fue supersticioso. Eso alegaba cada vez que los miembros menos ortodoxos del club discutían sobre sistemas secretos de sabiduría, tradiciones esotéricas o rumores acerca de objetos venidos de otras esferas y otr...
No sé cómo describir la sensación cuando uno sabe con certeza que nada de cuanto creía seguro se sostiene ya, ni aun por la fuerza de la costumbre. Algo de mi razonamiento permanecía intacto, como el esqueleto bajo la carne moribunda, durante l...
Había llegado a ese rincón olvidado del mundo —si es que aún pertenecía a nuestro mundo— arrastrado más por la inercia de un fatalismo profundo que por el impulso voluntario de huir, explorar o buscar señales del conocimiento maldito. Cuan...
Había lugares donde la misma piedra parecía temer lo que custodiaba. Cuando Alexander Thorne aceptó la invitación del Doctor M. R. Kellar, amante de las leyendas y relator de pesadillas despiertas, no sabía que estaba a punto de transitar esos ...
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La humedad se había instalado en el ventrículo más íntimo de mi pensamiento aquella mañana, cuando me dispuse a examinar el plano heredado de mi tío. Caminaba con cierta torpeza por el desván de la casa familiar, la última morada del vi...
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La noche caía como un manto espeso sobre los tejados de Arkham, acallando incluso los rumores habituales que surcaban la ciudad. El aire olía a ceniza y humedad, y al doblar las esquinas de la vieja universidad, podía jurar que alguien –o ...
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El sueño regresó después de muchos años, con la misma nitidez dolorosa que me había enfermado en mi juventud. Al principio, la larga escalinata de piedra que surgía bajo mis pies parecía extendida entre dos eternidades, un sendero tan ...
Capítulo 6: El último vestigio de Luz Oscura
UNO.
No existe el despertar, sólo la sucesión de habitaciones concéntricas, cada una más inhóspita para la mente humana que la anterior. La conciencia de Samuel Herrick se abre en mil umbrales: re...
Desde que puedo recordar, el mar ha sido un umbral para mí, un presagio oscuro del todo prohibido. Me llamo Charles Bretherton y he pasado los últimos treinta años intentando olvidar lo que experimenté en las tierras que no deberían ser, en el ...
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Las noches de niebla en Altamarea, la villa marina en ruinas encaramada sobre una franja de roca negra y océano informe, distorsionaban el tiempo y el espacio, pero nadie podía dejar de contemplarlas cuando el susurro comenzaba. Ese susurro d...
Mi buen amigo Jonathan,
Espero que esta carta te encuentre en posesión de mente lúcida y en el refugio seguro de tu estudio, lejos de las sombras cambiantes que, desde hace un tiempo, parecen abrazar mi cuerpo y espíritu. Me resulta difícil pon...
Deberías preguntarme cómo y por qué terminé en aquella emboscada de pesadilla, entre paredes de geometría imposible y vapores verdes que lo corroían todo. Pero ni yo mismo podría responderte con certeza, salvo tal vez las palabras demoníacas...
Mi querido Jonathan,
La tinta se desliza temblorosa mientras narro la inusitada secuencia de horrores que me ha acontecido desde mi llegada a este pueblito ignoto, encaramado sobre la ladera azulada de alguna geografía que los mapas comunes rehúy...
El frío aliento de la Amanecer barría los pasillos del viejo Museo Southwest en Chicago cuando el doctor Enoch Hargrave recibió la misteriosa carta. Lo que parecía primero el susurro apagado del quincuagésimo invierno extendiéndose sobre la ci...
Desde que tengo memoria, los habitantes de Innsmouth me miraban con ese aire de sospecha que sólo poseen los que guardan secretos unidos al linaje y al mar. Nací en Arkham, pero la sangre de mis abuelos maternos clamaba por mi regreso, y fue una c...
Capítulo 5: El portal de la Memoria Fragmentada
UNO. UMBRALES ENTRE REALIDADES
No hay comienzo, sólo una hilera de transiciones—filamentos mentales emergiendo, desenredándose y reanudando conexiones en la penumbra coral de la conciencia Mi-Go...
Mi querido viejo amigo,
Permíteme la torpeza de mi caligrafía; los dedos tiemblan al apretar la pluma, sea por el frío o por el presagio de lo que narro. He recurrido a escribirte porque eres el único hombre cuya sensatez he respetado siempre, ...
Las campanas resonaban en la bruma matinal de Arkham y la ciudad, abrigo de supersticiones, yacía sumida en una penumbra perpetua. En la Universidad de Miskatonic, cada sonido dentro del edificio de la biblioteca retumbaba más fuerte de lo que deb...
A menudo he sido acusado por mis colegas de tentar en exceso los infiernos líquidos de la imaginación y por ello me veo en la obligación de advertir que lo que sigue, extraído con terribles reservas del goteante costado de mi memoria, no es leye...
Todo viaje hacia lo desconocido comienza con una debilidad sencilla. En mi caso, fue la rutina de la soledad. Siendo paleontólogo—y, acaso, demasiado crédulo ante tropos literarios—acepté la invitación de Eric Callender, colega de una de esa...
A mis diecisiete años, jamás creí que las arenas de la costa sur de Arkham albergaran colores tan infieles a la razón ni que pudieran ser testigos de mi lenta condena. Había ido en busca de paz, deseo vano de quien huye de la decadencia de sus p Leer más...
Las aguas de Innsmouth susurraban bajo la luna menguante, y esa noche, la bruma que se ceñía al puerto era más espesa y acuática de lo habitual, cargada de un olor aceitoso y ancestral. El viejo puerto de la ciudad, con sus embarcaderos podridos Leer más...
En los años indescifrables en que las largas sombras caían sobre una Nueva Inglaterra jadeante, existía un hombre llamado Halsey Ward. Su oficio era anodino –profesor de lenguas muertas en la Universidad de Arkham–, aunque su vida interior dis Leer más...
Su nombre era Leland Sorrento y trabajaba como entropista en el Anillo Cuarenta-y-Nueve, una colección de satélites-hogar, laboratorios agrícolas y archivos históricos en la frontera de la Zona Periférica del Sistema HK-39. Había llegado allí Leer más...
Nunca he creído que el saber pueda ser demasiado peligroso; siempre me ha parecido que las sombras, cuando se enfrentan a la lumbre vacilante de la razón, no tendrían más remedio que retroceder. Pero aquel otoño perpetuo, con la grácil neblina Leer más...
La noche caía sobre Kingsport arrastrando densas lenguas de niebla marina, y desde mi ventana podía ver el reflejo esmerilado de la luna en el oleaje; pero yo, como siempre, leía. Mi tío, el doctor Samuel L. West, había fallecido hacía quince d Leer más...
Al principio, todo parecía una broma de mal gusto. Cuando el viejo Anastasios Vrellis llegó a mi estudio, desaliñado y con la mirada abrasada por el insomnio, pensé que se trataba de uno de esos excéntricos coleccionistas que frecuentan los merc Leer más...
Providence, Rhode Island.
16 de septiembre de 1927.
Estimado Dr. Harold Winslow:
Le ruego perdone mi súbita reanudación del contacto tras quince años de absoluto silencio; sin embargo, las circunstancias de mi actual vida me obligan a buscar c Leer más...