Cuando Shesamath despertó aquella noche sacudida por vientos gélidos y voces apagadas, supo, con un escalofrío que le reptó por la columna, que su vigilia sería la última. Su habitación, localizada en la cara este de la Biblioteca Cerúlea de...
La luna llena bañaba el jardín de mi abuelo en una luz mortecina, y yo, recién retornado al caserón familiar tras veinte años de autoexilio, me senté en la terraza de losas húmedas, contemplando los cicadáceos que rodeaban la vieja edificaci...
Nada en la carne humana ha dejado de fascinarme, ni siquiera ahora, cuando su presencia solo sirve para inquietarme, helada en la penumbra bajo la superficie del mundo. He aprendido que el sentido de todo ser radica en su deseo, y nada desea con má...
Yo me despliego entre los átomos del frío y la humedad, mucho más allá de las bóvedas y las columnas que la raza de los hombres ha alzado contra mi hambre. Bajo la tierra, en raíces que me desconocen, en charcos de negrura donde el sol nunca h...
No recuerdo el primer momento en que fui. En algún pliegue sin memoria, en la negra fractura entre el hambre y la carne, palpita un principio donde ni forma ni conciencia eran necesarias para sobrevivir. Yo era impulso y vacío, una vibración cieg...
Capítulo 3: La Biblioteca de la Mirada Infinita
La entrada a la biblioteca fue un descenso y una ascensión simultáneos: la topografía de Yuggoth carecía de coherencia, y todo espacio transgredía las nociones terráqueas de dentro o fuera. Los ...
Se había hecho de noche temprano en el puerto maltrecho, y la neblina no era exactamente blanca como la leche sino sucia, impregnada del olor a salmuera vieja y a redes podridas. Lo que llamaban la gloria decaída de Innsmouth parecía, desde la ve...
Me encontraba en una pequeña y húmeda pensión cerca del puerto de Arkham, allí donde las nieblas llegan flotando desde el Miskatonic en el crepúsculo y uno siente los huesos empapados de un frío gris y silente. Era mediados de marzo; la bruma ...
El correo electrónico parecía inocuo al principio, una cadena anodina de mensajes reenviados entre estudiosos del ocultismo, hasta que vi el nombre de Mathilda Wycke brillando como fosforescencia entre la negrura. No abría correspondencia suya de...
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La sala de la subasta estaba débilmente iluminada, como si la penumbra se apretara voluntariamente en torno al reducido círculo de asistentes. Era una noche burbujeante de lluvia dura y caótica, y el tintineo de las gotas sobre los ventanale...
Ha habido siempre, en los estratos bruñidos del tiempo, un tipo de objetos de aspecto inofensivo destinados no a los niños, ni siquiera a la pléyade más curiosa de adolescentes, sino directamente a la inquietud inmemorial de los adultos. Son, po...
La tienda apareció una mañana, donde siempre había estado la frutería, entre la papelería y la ferretería en la Calle de las Nieblas. La fachada era opaca y nada llamativa, cubierta con un vinilo gris mate que absorbía la luz, anunciando apen...
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La tormenta era insólita en Arkham: truenos sinuosos, vivos, como la risa de un dios maligno, rebotando entre los tejados y desmenuzando la noche. Cornelius Halsey se aferró a la baranda de su balcón en el tercer piso de la Arkham Historical ...
Capítulo 2: Ecos en la Calarina de Cristal
Durante las primeras horas tras el asentamiento, el Polo Negro desplegó su dominio en los cuerpos y las psiques de los expedicionarios. El aire, si podía llamarse así a aquel fluido helado que vibraba d...
El silbido de la radio parecía anunciar su muerte. Apenas un hilo de estática en la noche sin luna, interrumpido sólo por el plomizo rumor de las olas del Atlántico que lamían con ferocidad la costa rocosa de Nueva Escocia. Walter S. Curwen, do...
Al principio, sólo recordaba los sueños de mi padre. Tan claros, tan nítidos que a veces confundía su miedo con mi propia carne, o sentía el peso intolerable de una sombra ya olvidada en las esquinas de mi infancia. Él era un hombre huesudo, a...
Temprano en mi juventud, fui enviado por azares de la desgracia a cuidar, durante un invierno inhóspito, la biblioteca privada del difunto profesor Wagner, un excéntrico investigador de antigüedades marítimas y mitos primordiales con residencia ...
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Atherton Leigh, profesor del Departamento de Ciencias Antiguas en la Universidad Miskatonic, recogía su gabán cuando escuchó el crujido de la lluvia sobre el techo de su despacho. Octubre carcomía Arkham; la niebla reptaba po...
La única luz que invadía el interior del molino abandonado era el resplandor tibio y agotado del crepúsculo, colándose entre las tablas putrefactas y aislando fragmentos irregulares del polvo flotante. Clifford Partridge agradeció esa luz—lo ...
El susurro de los álamos en la colina Glen Boreas había enloquecido a más de un hombre –el viento venía de las escarpaduras con una voz que nadie deseaba interpretar. Cuando arribé, lo hice con la ligereza de un profesor invitado, cargando la...
¿Recuerdas, lector, cómo tiembla el corazón frente a lo innombrable, cómo se hiela la sangre ante la presencia de aquello que jamás se debió concebir en la efluvia corrompida del cosmos? Pues yo, un hombre marcado por la fiebre de la indagació Leer más...
Nunca he sido dado a la superstición ni a la credulidad. Debo insistir en este punto, ya que los hechos que pretendo relatar, con pleno conocimiento del escarnio y la acusación de locura que sin duda atraerán, son de una naturaleza tan francamente Leer más...
El mundo que conocemos apenas roza la costra superficial de un vórtice de fuerzas y presencias insondables, entidades que, en su aspecto más ínfimo, desafían cualquier tentativo de descripción o categorización. Pero mi relato no es una mera ale Leer más...
Henry Blackwell jamás fue hombre de supersticiones ni de credulidad fácil. Su posición en la Sociedad Histórica de Arkham requería una mente ordenada y analítica, pero, en el amargo otoño de 1927, una serie de acontecimientos que comenzaron en Leer más...
La primera vez que Jacob Meunier oyó algo sobre la región pantanosa al sur de Cammheim fue durante una reunión académica celebrada en la Universidad de Dorrance, a la cual asistió más por mera cortesía que por genuino interés. Recuerda el mo Leer más...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos días, y menos aún compartirán mi convicci Leer más...
Había ciudades que sólo existían en ciertos mapas esotéricos, garabateados con manos temblorosas y tinta que parecía desvanecerse en la luz, como si la luz misma no soportara la verdad que esas líneas contenían. Había nombres que solo podía Leer más...
Recordaré siempre con una mezcla de repugnancia y luz atroz aquella visita, una suave tarde de mayo que me condujo hasta la decrepitud de Ingersmouth, ese villorrio dispuesto cabizbajo en las encrucijadas del desvelo y la bruma costera. No acudí po Leer más...