Las ramas, desnudas como garras crispadas, repiqueteaban contra la ventana de la posada, anunciando la tormenta que arreciaba sobre el pueblo de Amorgos. Afuera, un mar de tinieblas vibraba con ráfagas que traían consigo un hedor salino, casi ranc...
La calle de Dunworthy era una herida antigua en los suburbios de Arkham: desconchada, quebradiza, siempre silenciosa incluso durante el día. Aquí había nacido y crecido Elmer Tinsley, y aquí volvía ahora, un hombre endurecido y hastiado, tras a...
El polvo, arrastrado por un viento frío, iba apilándose en las sinuosidades de las viejas losas. La gran ciudad de Iram era solo un cúmulo de ruinas ocultas bajo la fina penumbra que la luna otoñal vertía aquella noche sobre las tierras maldita...
Hay lugares tan antiguos que cualquier palabra que trate de describirlos es un eco fatuo, resbalando sobre superficies jamás imaginadas por la razón. Así era Pnakotus, la ciudad de los Antiguos, y así la encontré en mi juicio anochecido, cuando...
El aire estaba impregnado de una humedad viscosa, y el hedor de la Turbera de Vilect se filtraba hasta los últimos poros de mi piel, un hedor que sabía bien mi padre, obsesionado con las tierras hundidas como sólo los frailes de la Orden Bramante...
Toda la vida de Ambrose Teller había transcurrido en una obsesión discretamente silenciosa. Era el tipo de hombre que los vecinos califican de reservado, aunque sabían poco de él, pues Ambrose evitaba la interacción social salvo la estrictament...
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Era invierno cuando Jonathan Lorne, bibliotecario y ocasional traductor de lenguas muertas, llegó al extremo oriental de Cambric Bay. El mar, ceñudo, azotaba las rocas con olas grises mientras el aire llevaba consigo un extraño olor, amalgam...
La luna, recortada como una pupila opaca y enloquecida, miraba al valle de la Antártida donde la base Triest resguardaba apenas su luz marchita tras paneles helados. El viento, aquel traidor silente, movía agujas de hielo contra las apartadas ante...
Es extraño relatarlo así, con cuartillas y tinta bajo una lámpara amarillenta mientras fuera la neblina se agolpa contra los cristales de mi despacho. Pero la mente, cuando pugna por evitar la locura, busca consuelo en los actos más mundanos. Po...
El faro-emblema de Contracosta emergía solitario, sordo a cualquier nueva embestida de la marea, aún tras el lento declive del puerto y la prolongada huida de sus habitantes. Torcido sobre su pedestal de pizarra, cada tanto alguien, como yo, se an...
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El reloj de peltre sobre el aparador marcaba las once cuando una ráfaga fría recorrió la desvencijada habitación de la posada Marsh. Científicos y locos pueden discutir largamente acerca de los orígenes de la familia Marsh y acerca de lo...
El primer indicio llegó con un rumor húmedo al atardecer, como si la niebla sulfurosa del pantano —atrapada entre las grietas de la ciudad vieja— hubiese decidido reptar hacia nuestro mundo con la intención de ahogar el crepúsculo. En Arkham...
El silencio verde en el fondo
El descenso a Asarathal
No creo que ningún mortal pueda nunca comprender el horror de aquel viaje, ni relatar los sórdidos sucesos de la expedición Armitage-Vogel a las islas Remotas de la Polinesia Sur Occidenta...
Debo advertir, lector, que los recuerdos que encierro y despliego en las siguientes páginas pueden que no sean bienvenidos por el juicio racional, ni por los que pretenden mantener los velos luminosos del sentido común a salvo del acecho de otras ...
El hombre que camina por el sendero nocturno y solitario de la comprensión prohibida suele transitar primero el sendero del asombro, luego el sendero del horror y, finalmente, el camino sin retorno de la locura. Permitidme advertir al lector sensat...
Hay noches que no deberían ser transitadas. Aunque se repita la secuencia de los astros, hay algo que se enrosca en el corazón de lo oscuro, una cosa cuyas raíces desconocemos, pero cuya presencia sentimos entre los huecos de la razón. Si usted ...
En la áspera costa donde el viento aúlla con lamentos de antaño y la niebla parece nunca disiparse, encontré al fin el refugio condenado que atormentaba mis sueños desde tercer invierno. No busqué la ruina; me fue legada por herencia, como si ...
El viento nocturno aúlla entre los riscos de Yaxley y el aroma de la podredumbre gravita sobre la turba húmeda, polvorienta, que absorbe la humedad de siglos como un anciano decrépito absorbe el vino rancio de su última noche. Mi nombre carece y...
La noche era interminable sobre las colinas nevadas cerca del límite septentrional de la tierra habitada. El viento gélido, proveniente de abismos sin nombre, azotaba las laderas escarpadas, levantando una neblina tan espesa que oscurecía la luna...
Permítaseme, indulgente lector, transmitirle la experiencia que fue responsable de la caída definitiva de mi salud mental y mi consiguiente aislamiento del mundo conocido. El nombre que llevo no importa, pues desde aquella malhadada noche de junio...
A mis diecisiete años, jamás creí que las arenas de la costa sur de Arkham albergaran colores tan infieles a la razón ni que pudieran ser testigos de mi lenta condena. Había ido en busca de paz, deseo vano de quien huye de la decadencia de sus p Leer más...
Serían casi las dos de la madrugada cuando comencé a escribir esto, desde la desesperanza y el cansancio, convencido de que la catástrofe está cerca; tal vez, mientras mis manos aún obedezcan mi voluntad, pueda legar un testimonio útil, siquier Leer más...
¿Recuerdas, lector, cómo tiembla el corazón frente a lo innombrable, cómo se hiela la sangre ante la presencia de aquello que jamás se debió concebir en la efluvia corrompida del cosmos? Pues yo, un hombre marcado por la fiebre de la indagació Leer más...
Debajo de la ciudad, el olor no era únicamente a podrido. Marian intentaba no pensar mucho en ello mientras apretaba la linterna contra el pecho y observaba que el haz polvoriento ni siquiera rozaba el techo del túnel. Había humedad, sudor rancio Leer más...
En las noches de junio, el lago Dormoth relucía con los reflejos de una niebla densa. Nadie en el pueblo de Virkia se acercaba a su orilla después del crepúsculo. Era la costumbre más antigua y sagrada, impuesta a raíz de crónicas que parecían Leer más...
Era costumbre de los habitantes de Arkham y sus alrededores contar historias a la luz de las velas cuando el viento nevado azotaba los cristales: relatos de formas inhumanas acechando en la espesura de los bosques oscuros, de perturbar ruidos nocturn Leer más...
A mis diecisiete años, jamás creí que las arenas de la costa sur de Arkham albergaran colores tan infieles a la razón ni que pudieran ser testigos de mi lenta condena. Había ido en busca de paz, deseo vano de quien huye de la decadencia de sus p Leer más...
Las tierras de Leng yacen, ignoradas, en las pesadillas de la humanidad, un páramo revuelto de témpanos errantes y torres rotas, bajo una aurora inmóvil y perversa. Pero hay otra Leng, más profunda y cruel, confinada a los bordes de la conciencia Leer más...
Era en los días más sombríos del invierno neoyorquino cuando, desplazado y vencido por el frío y la miseria, acepté un encargo que ningún alma sensata habría contemplado siquiera entre delirios febriles. Había conocido a Charles W. Dunthorne, Leer más...