La noche caía sobre la llanura de Leng con la suavidad de una losa mortuoria. El viento ululaba a través de las colinas, enredándose entre las rocas con voces que nunca fueron humanas. Contrariamente al consejo de los moradores de los lindes sept...
La tarde parecía empapada en una neblina que brotaba, no de las aguas del río, sino del aire mismo, como si el mundo exhalara su último suspiro. Había recorrido tres pueblos y dos comarcas para llegar a Khalast, una aldea irreal posada sobre fio...
Hay algo en las profundidades, un pulso que no debería haberse sentido más allá del alba primordial, una reverberación antigua que tiembla entre los pliegues de nuestro universo. Algunos hombres, sumidos en la desdicha y la impertinente curiosid...
El sueño llegó, oscuro, deshilachado, un eco viscoso sobre mi conciencia antes de despedazarla y llevarme por caminos ignotos. Recuerdo los sonidos primero: un susurro grave y arrastrado, palabras rotas que vibraban en ese extraño espacio liminal...
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Señor Davenport jamás fue supersticioso. Eso alegaba cada vez que los miembros menos ortodoxos del club discutían sobre sistemas secretos de sabiduría, tradiciones esotéricas o rumores acerca de objetos venidos de otras esferas y otr...
No sé cómo describir la sensación cuando uno sabe con certeza que nada de cuanto creía seguro se sostiene ya, ni aun por la fuerza de la costumbre. Algo de mi razonamiento permanecía intacto, como el esqueleto bajo la carne moribunda, durante l...
Había llegado a ese rincón olvidado del mundo —si es que aún pertenecía a nuestro mundo— arrastrado más por la inercia de un fatalismo profundo que por el impulso voluntario de huir, explorar o buscar señales del conocimiento maldito. Cuan...
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La humedad se había instalado en el ventrículo más íntimo de mi pensamiento aquella mañana, cuando me dispuse a examinar el plano heredado de mi tío. Caminaba con cierta torpeza por el desván de la casa familiar, la última morada del vi...
A menudo he sido acusado por mis colegas de tentar en exceso los infiernos líquidos de la imaginación y por ello me veo en la obligación de advertir que lo que sigue, extraído con terribles reservas del goteante costado de mi memoria, no es leye...
Todo viaje hacia lo desconocido comienza con una debilidad sencilla. En mi caso, fue la rutina de la soledad. Siendo paleontólogo—y, acaso, demasiado crédulo ante tropos literarios—acepté la invitación de Eric Callender, colega de una de esa...
Hubo un tiempo en que nada temía a la luz eléctrica. Viví mi juventud en la soledad de una casa de madera al borde de un Nuevo Brunswick que durante meses olía al yodo y a la descomposición oculta bajo las mareas. Aprendí a conocer los susurro...
El susurro de los álamos en la colina Glen Boreas había enloquecido a más de un hombre –el viento venía de las escarpaduras con una voz que nadie deseaba interpretar. Cuando arribé, lo hice con la ligereza de un profesor invitado, cargando la...
Había oído hablar de la casa en el borde de Templewood incluso antes de aquello. Leslie Birtwhistle me lo había contado la última vez que lo vi en persona: era el tipo de sitio que enloquecía a los granjeros, hacía nacer historias de figuras a...
Bajo la luna de Yuggoth
Quizá no hay nada tan penoso como el salir a medianoche a través de ciénagas cubiertas de niebla, con una linterna temblorosa y el peso del miedo aleteando entre la carne y el alma. Esto lo supe la noche del 14 de noviemb...
El crepúsculo serpentearía como una sombra líquida sobre aquellas ruinas que ningún cartógrafo osaría señalar, y aún menos los supersticiosos nativos de la región del Tlalocan moderno, donde las aguas cenagosas del Golfo parecían abrazar c...
Siempre había rehuido los caminos tras la medianoche. La ciudad misma parecía aletargada, opaca, presa de una disolución imperceptible que sólo las almas más sensibles llegaban a percibir en las hondas horas nocturnas. Pero la necesidad —esa ...
Hablar de esa noche en un idioma conocido resulta casi imposible, como si cada palabra golpeara unos labios ajenos y reconocidos solo por un doblez repentino al pronunciarse. Pero hablaré. La memoria exige que el horror se arranque del acceso priva...
El grito persiste en la garganta de los hombres, incluso siglos después de que el amor y la racionalidad hayan abandonado la Tierra para refugiarse en promesas mecánicas y ruinas. Yo mismo he gritado, más veces de las que quisiera admitir, desde ...
El polvo anidaba en las cornisas como un animal tímido y voraz. Andrés cruzó el umbral de la vieja biblioteca del priorato de San Onofre con la impresión dolorosa de que le acompañaba el viento y que, en algún lugar, un relámpago taladraba ci...
La tormenta había descargado furia sobre las colinas peladas del norte, arrancando retazos del suelo y dejando cicatrices húmedas en las laderas. Ahora la noche caía, tibia después del vendaval, pero aún inquieta, como si el mismo aire cargara ...
A mis diecisiete años, jamás creí que las arenas de la costa sur de Arkham albergaran colores tan infieles a la razón ni que pudieran ser testigos de mi lenta condena. Había ido en busca de paz, deseo vano de quien huye de la decadencia de sus p Leer más...
Serían casi las dos de la madrugada cuando comencé a escribir esto, desde la desesperanza y el cansancio, convencido de que la catástrofe está cerca; tal vez, mientras mis manos aún obedezcan mi voluntad, pueda legar un testimonio útil, siquier Leer más...
¿Recuerdas, lector, cómo tiembla el corazón frente a lo innombrable, cómo se hiela la sangre ante la presencia de aquello que jamás se debió concebir en la efluvia corrompida del cosmos? Pues yo, un hombre marcado por la fiebre de la indagació Leer más...
Debajo de la ciudad, el olor no era únicamente a podrido. Marian intentaba no pensar mucho en ello mientras apretaba la linterna contra el pecho y observaba que el haz polvoriento ni siquiera rozaba el techo del túnel. Había humedad, sudor rancio Leer más...
En las noches de junio, el lago Dormoth relucía con los reflejos de una niebla densa. Nadie en el pueblo de Virkia se acercaba a su orilla después del crepúsculo. Era la costumbre más antigua y sagrada, impuesta a raíz de crónicas que parecían Leer más...
Era costumbre de los habitantes de Arkham y sus alrededores contar historias a la luz de las velas cuando el viento nevado azotaba los cristales: relatos de formas inhumanas acechando en la espesura de los bosques oscuros, de perturbar ruidos nocturn Leer más...
A mis diecisiete años, jamás creí que las arenas de la costa sur de Arkham albergaran colores tan infieles a la razón ni que pudieran ser testigos de mi lenta condena. Había ido en busca de paz, deseo vano de quien huye de la decadencia de sus p Leer más...
Las tierras de Leng yacen, ignoradas, en las pesadillas de la humanidad, un páramo revuelto de témpanos errantes y torres rotas, bajo una aurora inmóvil y perversa. Pero hay otra Leng, más profunda y cruel, confinada a los bordes de la conciencia Leer más...
Era en los días más sombríos del invierno neoyorquino cuando, desplazado y vencido por el frío y la miseria, acepté un encargo que ningún alma sensata habría contemplado siquiera entre delirios febriles. Había conocido a Charles W. Dunthorne, Leer más...