El Laberinto de Celephaïs
I.
El tránsito de Ulthar a Celephaïs fue, para Nathaniel Orme y su reducida comitiva, menos un desplazamiento fÃsico que un naufragio progresivo de la identidad. Todo rastro de aquello que pudiera considerarse realidad...
Recuerdo la noche en que los mapas se corrompieron y el mundo se abrió como una costra supurante. Hay nombres prohibidos, exhalados como un resfriado en invierno. Lugares por los que la geografÃa se desliza, tiemblan agujas de brújulas, y hasta l...
Ulthar y el Misterio de los Gatos Vigilantes
I.
El camino que les marcó el gato —gris y jaspeado, de ojos como carbones bruñidos— se desplegaba al margen de todas las rutas humanas conocidas. Para Nathaniel Orme y su grupo, Arkham se desvanec...
La niebla se cernÃa sobre Kingsport como una mortaja mientras Harlan Dyson ascendÃa la ladera rocosa, alejándose del resplandor mortecino de los faroles del viejo muelle. Eran casi las dos de la mañana y la brisa traÃa consigo el salitre coster...
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HabÃa algo pasar en Cedryn, aunque nadie en la villa de los peinadores de sombras supiera definirlo. Los sueños habÃan comenzado su rebelión de silencios, y los caminantes nocturnos regresaban a casa con marcas frescas o con el nombre propi...
La noche en que Philip Marlowe llegó a Innsmouth, las calles estaban saturadas de niebla y un hedor a salmuera antigua, tan denso y podrido como los rumores que arrastraban los rieles desde Arkham sobre ese pedazo de mundo. Los faroles—escasos, o...
[capitulo_2]Arkham: Ecos en la Ciudad Prohibida
I.
El tren que llevaba a Nathaniel Orme y su menguado grupo de vuelta a Arkham serpenteaba bajo un cielo bajo y plomizo. En el vagón, las ventanas empañadas devolvÃan reflejos deformados que parecÃ...
Las Ruinas de Leng
I.
Nada en los años de ardua labor y estudio podÃa haber preparado a Nathaniel Orme para la noche en que el manuscrito llegó a su puerta. Era un invierno muerto en Arkham, encajonado entre rÃos helados y ramas negras en forma...
La noche en la que Gresham Benton llegó a Yuggoth, el planeta se elevaba sobre su eje de hielo, proyectando sombras agónicas sobre las ciudades hinchadas de los Mi-Go. Eran pozos recovecudos y húmedos, en cuya negrura la lógica humana naufragaba...
La tormenta no anunciada desató su furia sobre el pontón de acero del Kaithem, una nave de recolección cientÃfica que ya llevaba semanas navegando en torno a las coordenadas prohibidas del PacÃfico Sur. Los cielos se habÃan oscurecido súbitam...
TenÃa yo la costumbre malsana, como tantos en mi atribulado linaje, de inmiscuirme en los libros prohibidos que residen en los rincones cajones y estantes negados al ojo cotidiano, y fue en el invierno de mi cuarentaavo año, cuando el viento asola...
HabÃa visto amaneceres en lugares que, según los mapas, jamás habÃa existido. Como buen profesor de historia antigua, me habÃa hecho a la idea de que el mundo era un vasto tapiz de cosas olvidadas, y que las civilizaciones perdidas, los lugares...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos dÃas, y menos aún compartirán mi conviccià Leer más...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos dÃas, y menos aún compartirán mi conviccià Leer más...
A decir verdad, uno nunca concibe cómo la sangre de Dunwich continúa impávida entre aristas y praderas, cuando cada piedra y cada brizna de hierba parecen haber absorbido viejas historias usadas como señuelos del espanto. No fue por inquietud in Leer más...
El tren a Innsmouth avanzaba lentamente, resoplando con terca fatiga sobre los raÃles herrumbrosos. El paisaje que se deslizaba más allá de la ventanilla se descomponÃa en una sucesión interminable de marismas cubiertas de niebla, espigones pod Leer más...
El trueno habÃa pasado y el maracinar de la tormenta aún temblaba detrás de las nubes, medio tragadas por la tarde. HabÃa, en Kingsport, ese lunes de agosto, una claridad distinta, filtrada entre postigos mohosos, que parecÃa humedecer los dedo Leer más...
En la plataforma de la llanura, donde las rocas se curvan como espinas fosilizadas y la bruma se arrastra a la altura de las rodillas incluso a mediodÃa, Yven Hald tropezó. El suelo tenÃa la consistencia de la carne podrida, esponjoso, húmedo, y Leer más...