Capítulo 5: La revelación bajo la luna rota
No hubo amanecer verdadero. La primera luz fue una farsa enferma, desgajada en la niebla, que sólo hizo más evidentes las hendiduras entre lo real y lo soñado en Kingsvale. Edgar Salton despertó a la...
Capítulo 4: La congregación sombría
El alba en Kingsvale no traía ni revisión ni consuelo. Edgar Salton despertó bajo la misma tela opaca de terror que lo había envuelto la noche anterior, un sudor frío recorriéndole la espalda, la sábana ...
Debo contarte ahora lo que sólo insinúan los libros neolíticos y las tablillas devoradas por el polvo, aquello que ni los sabios de Mnar ni los catadores del hongo lunar se atreven a susurrar bajo la luna, y que únicamente el sueño profundo —...
Capítulo 3: El lago de Hali
El tercer día en Kingsvale amaneció sumido en una niebla espesa que no cedió siquiera con la llegada del mediodía. Edgar Salton se despertó de un sueño tan vívido e inquietante que, por un momento, dudó de si est...
El vapor del café en la taza se arremolinaba como si buscara formar figuras definidas en el aire denso de la biblioteca. Los muros, atestados de libros en francés y griego, parecían intuir la inquietud de Alain Martel. Afuera, la niebla de Le Man...
Capítulo 2: La máscara amarilla
El despertar de Edgar Salton fue agónico, un tirón lento y abrupto desde el fondo de abismos soñados. Durante la noche, las visiones se habían multiplicado: un teatro cubierto de ceniza dorada, máscaras relucie...
Capítulo 1: Niebla de Carcosa
Boston, invierno de 1927. En la redacción de la Gazette, la monotonía de la lluvia y el humo era interrumpida sólo por la llegada de correos insólitos: cartas de soñadores, avisos de catástrofes rurales, pequeña...
Cuando el profesor Emmerich Hallward recibió la invitación del enigmático Barón von Nielzen para pasar el mes de octubre en su aislada mansión en las tierras boscosas del Sudoeste alemán, la aceptó, como era su costumbre, con una mezcla de re...
La noche había caído sobre las pestilentes marismas de Innsmouth, derramando telones de niebla sobre las aguas aceitosas, donde los lirios abrazaban monstruosas raíces. Los faros del puerto parpadeaban a lo lejos, como ojos agotados por vigilar t...
Vagaba la niebla en la madrugada como si fuera una phalange de monstruos ciegos, extendiéndose desde el mar en olas densas y pesadas, invadiendo el muelle principal de Vellham, una aldea portuaria apenas señalada en los mapas del oeste de Inglater...
En la reputada biblioteca de la Universidad de Miskatonic existen pasillos donde la luz solar es menos que un visitante ocasional y el polvillo en suspensión se arremolina como en un perpetuo vórtice de secretos no pronunciados. Fue allí, entre l...
Las sombras descendían sobre la sierra de Plata cuando Gerald Harker llegó al caserón polvoriento. La lluvia tamborileaba sobre el toldo raído mientras, con el corazón apretado y la garganta seca, revisaba una vez más la oscura carta que lo ha...
El bajorrelieve parecía tan simple: círculos concéntricos esbozando algo que, a la luz parpadeante de la lámpara de mi escritorio, no debía ser una galaxia sino el motivo central de una cosmología más siniestra. Llevaba días sin dormir, tras...
Los trenes nocturnos de Budapest eran mis santuarios. Cuando las campanas de los relojes patriarcales resonaban a lo largo de la ribera del Danubio y los primos del sueño se adentraban en la ciudad, yo vagaba por los andenes vacíos y me sumergía ...
Cuando alguien muere en Blackwood, la tierra parece abrirse con suavidad, como si estuviera esperando el cuerpo. Solía pensar que era una metáfora para esa región olvidada por los mapas, donde las colinas erizadas de robles podridos guardaban má...
Me llamo Edgar Binbridge, y aunque soy hombre de ciencia, confieso que redacto este testimonio fatigado por vigilias imposibles y con el pulso agitado por terrores que ni la razón ni el insomnio han logrado disipar. Si usted, lector responsable y a...
Las historias de mi juventud en Arkham sonreían socarronamente desde la memoria, salpicadas de una extraña mezcla de bosques húmedos y noches salobremente perfumadas por el follaje. Era un tiempo de dogmas y abjuraciones en la Universidad Miskato...
La campana de la iglesia en Dunwich retumbó tres veces, y poco después se extinguió, su eco difuminándose entre las casas gastadas y los fresnos retorcidos. Era pleno noviembre, y el clásico velo de niebla reptaba como una criatura ciega por la...
El ferrocarril nocturno jadeaba mientras recorría la ruta de Dunwich a las ruinas de Boston; no había luna esa tarde, solo un brillo mortecino filtrándose entre nubes fangosas que apenas permitían el parpadeo de los faroles de las estaciones des...
A pesar de sus años de profesión, el doctor Kendric Halsey jamás creyó en lo sobrenatural. Era un hombre de ciencia hasta la médula, un neurólogo aclamado en la Academia Médica de Boston, una mente analítica y rigurosa, acostumbrada a desent...
El mundo que conocemos apenas roza la costra superficial de un vórtice de fuerzas y presencias insondables, entidades que, en su aspecto más ínfimo, desafían cualquier tentativo de descripción o categorización. Pero mi relato no es una mera ale Leer más...
El mundo que conocemos apenas roza la costra superficial de un vórtice de fuerzas y presencias insondables, entidades que, en su aspecto más ínfimo, desafían cualquier tentativo de descripción o categorización. Pero mi relato no es una mera ale Leer más...
Debo confesar, antes de comenzar con el relato de mis experiencias en la colonia septentrional de Beaulac, que mucho ha cambiado en mi percepción del tiempo y la muerte desde aquel invierno perpetuo cuando el doctor Laroque me llamó, urgido por ci Leer más...
Nadie recordaba ya el antiguo faro de Gharull, o al menos así lo creía Mervyn Frake durante los primeros días de su llegada a la extraña y poco frecuentada aldea de Halderport. Convocado por una carta salpicada de frases apenas legibles —firma Leer más...
Había ciertos nombres que nunca debían ser pronunciados en Lakehurst. El pueblo, anclado en los confines occidentales del condado de Dutchess, parecía resistirse a los avances del siglo XXI con una obstinación implacable: carreteras de grava, te Leer más...
Aún no era medianoche cuando empezaron a oírse las campanas. Extrañas, amortiguadas, como si tañeran bajo capas de tierra y hollín, arañando el aire luminoso con sus garras brumosas. Jane regresaba sola al apartamento —una cartulina de sombr Leer más...
1.
A veces, aún al alba, cuando los vientos cruzan los humedales de Ulthar y llevan en sus garras antiguos susurros, recuerdo la noche en que mis pasos extraviados me llevaron al corazón de una tierra a la que los mapas modernos rehúyen, y los s Leer más...
Al oeste de Arkham, en un desvío tortuoso ignorado aún en los más exhaustivos mapas, se encuentra la hacienda arruinada de la familia Penrose. Aquellos que caminan demasiado cerca, sea por curiosidad o estupidez, suelen padecer de inexplicables de Leer más...