En los años indescifrables en que las largas sombras caían sobre una Nueva Inglaterra jadeante, existía un hombre llamado Halsey Ward. Su oficio era anodino –profesor de lenguas muertas en la Universidad de Arkham–, aunque su vida interior dis...
Era noviembre y el mar golpeaba, lamiendo el promontorio donde las últimas casas de la Costera del Ocaso se aferraban a la roca. Atalayas, más bien, aún de pie por obstinación y amor, cada una con la sal incrustada en sus vigas y la pintura oscur...
Recuerdo cada detalle porque, desde entonces, aprendí que el olvido es el más generoso de los dioses, y que la memoria, por el contrario, es la boca hambrienta que roe la cordura bajo nuestras costillas. Ignorar lo que sucedió en la cabaña habrí...
El año era 1921, y jamás en mi vida hubiese imaginado que una tempestad me haría naufragar en una tierra donde la cordura se desvanece, ni que por mi corazón demente haría brillar lunas antediluvianas bajo una bóveda de aguas sin fondo. Recuerd...
El mar es un rincón pródigo en horrores velados, y aun los más valientes, cuando recorren sus caminos cubiertos de niebla, saben que es mejor no preguntar demasiado acerca de ciertas cosas. Aquellos que navegan lejos de la costa, bien lo saben: ha...
El mundo que conocemos apenas roza la costra superficial de un vórtice de fuerzas y presencias insondables, entidades que, en su aspecto más ínfimo, desafían cualquier tentativo de descripción o categorización. Pero mi relato no es una mera ale...
Al oeste de Arkham, en un desvío tortuoso ignorado aún en los más exhaustivos mapas, se encuentra la hacienda arruinada de la familia Penrose. Aquellos que caminan demasiado cerca, sea por curiosidad o estupidez, suelen padecer de inexplicables de...
1.
A veces, aún al alba, cuando los vientos cruzan los humedales de Ulthar y llevan en sus garras antiguos susurros, recuerdo la noche en que mis pasos extraviados me llevaron al corazón de una tierra a la que los mapas modernos rehúyen, y los s...
Aún no era medianoche cuando empezaron a oírse las campanas. Extrañas, amortiguadas, como si tañeran bajo capas de tierra y hollín, arañando el aire luminoso con sus garras brumosas. Jane regresaba sola al apartamento —una cartulina de sombr...
Había ciertos nombres que nunca debían ser pronunciados en Lakehurst. El pueblo, anclado en los confines occidentales del condado de Dutchess, parecía resistirse a los avances del siglo XXI con una obstinación implacable: carreteras de grava, te...
***
A veces, en Dylath-Leen, cuando la luna está baja y el rumor de las mareas ahoga el silbido de los comerciantes a la deriva, ciertas historias se deslizan entre los borrachos y los mendigos, adheridas a las costras de neblina negra que surcan ...
Nadie recordaba ya el antiguo faro de Gharull, o al menos así lo creía Mervyn Frake durante los primeros días de su llegada a la extraña y poco frecuentada aldea de Halderport. Convocado por una carta salpicada de frases apenas legibles —firma...
Debo confesar, antes de comenzar con el relato de mis experiencias en la colonia septentrional de Beaulac, que mucho ha cambiado en mi percepción del tiempo y la muerte desde aquel invierno perpetuo cuando el doctor Laroque me llamó, urgido por ci...
I
En la opaca soledad que precede al alba, donde la neblina parece no solo ocultar sino devorar el contorno de las cosas, existe, para quien sabe percibirla, una música tan lejana y abismal como el aullido del primer ser consciente surgido de la n...
Las ciudades nacen y perecen. Pero hay lugares donde la muerte es más antigua que la vida; donde ni siquiera el viento osa rozar los polvorientos umbrales de lo inimaginable. Por azares de la carne y el cansancio, vine a parar a uno de esos sitios,...
He vivido siempre a la sombra de mis propias obsesiones. Durante años, entre los papiros disecados de la biblioteca de mi familia, creí haber visto la totalidad de lo que el hombre podría temer. Imágenes de bestias carnavalescas, de furias núbi...
Uno aprende a escuchar el silencio como quien aprende a caminar sobre hielo: despacio, sin confianza, temiendo siempre el crujido que preanuncia la caída. Para Sylvia Le Blanc, el mundo no sólo era demasiado ruidoso; era una melodía pulsante de gr...
El ocaso, esa hora en que la realidad se estira como piel hendida sobre un tambor primitivo, arrojó sombras largas sobre la desvencijada cabaña de Nathaniel Durand. En el límite de Vermont, tan cerca de las sensatas bulliciosas calles de Brattleb...
Toda mi vida quise exorcizar el espanto con palabras, repeliendo la invasión de aquellas cosas que se ciernen en los rincones donde ni la razón ni el corazón alcanzan. Sin embargo, jamás supuse que sería en la gran meseta antártica donde encon...
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He aprendido que la ignorancia es, a menudo, el último baluarte de la cordura. Antes de este otoño, habría despreciado a cualquiera que valorara el misterio por encima de la verdad; ahora, de madrugada, cuando la casa se queja y cruje bajo e...
En los años indescifrables en que las largas sombras caían sobre una Nueva Inglaterra jadeante, existía un hombre llamado Halsey Ward. Su oficio era anodino –profesor de lenguas muertas en la Universidad de Arkham–, aunque su vida interior dis Leer más...
El mundo que conocemos apenas roza la costra superficial de un vórtice de fuerzas y presencias insondables, entidades que, en su aspecto más ínfimo, desafían cualquier tentativo de descripción o categorización. Pero mi relato no es una mera ale Leer más...
El mar es un rincón pródigo en horrores velados, y aun los más valientes, cuando recorren sus caminos cubiertos de niebla, saben que es mejor no preguntar demasiado acerca de ciertas cosas. Aquellos que navegan lejos de la costa, bien lo saben: ha Leer más...
El año era 1921, y jamás en mi vida hubiese imaginado que una tempestad me haría naufragar en una tierra donde la cordura se desvanece, ni que por mi corazón demente haría brillar lunas antediluvianas bajo una bóveda de aguas sin fondo. Recuerd Leer más...
Era noviembre y el mar golpeaba, lamiendo el promontorio donde las últimas casas de la Costera del Ocaso se aferraban a la roca. Atalayas, más bien, aún de pie por obstinación y amor, cada una con la sal incrustada en sus vigas y la pintura oscur Leer más...
En los años indescifrables en que las largas sombras caían sobre una Nueva Inglaterra jadeante, existía un hombre llamado Halsey Ward. Su oficio era anodino –profesor de lenguas muertas en la Universidad de Arkham–, aunque su vida interior dis Leer más...
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A veces, aún al alba, cuando los vientos cruzan los humedales de Ulthar y llevan en sus garras antiguos susurros, recuerdo la noche en que mis pasos extraviados me llevaron al corazón de una tierra a la que los mapas modernos rehúyen, y los s Leer más...
Al oeste de Arkham, en un desvío tortuoso ignorado aún en los más exhaustivos mapas, se encuentra la hacienda arruinada de la familia Penrose. Aquellos que caminan demasiado cerca, sea por curiosidad o estupidez, suelen padecer de inexplicables de Leer más...