La bruma de Arkham, cargada siempre de presagios y de ese inacabable peso de historias no relatadas, tiñó la noche de un gris sucio en aquel equinoccio de otoño. Sobre la explanada mojada de la Universidad de Miskatonic, los pasos de Thaddeus Ken...
Respondí al telegrama de mi primo Edwin Trask en la madrugada de un inclemente 14 de noviembre, acosado por un viento sibilante que parecía recorrer cada hendedura de la albañilería gótica de mi inmueble familiar en Arkham. La misiva, cuyas pal...
La noche se derramaba como una marea viscosa sobre la ciudad de Arkham, enlutando los tejados y retorciendo las calles entre vapores mustios de podredumbre y opresión. En la antigua misión, de piedra erosionada y vitrales que gemían con el viento...
Toda mi vida, la cual podría decirse raída y desgajada por los espectros de la memoria, ha estado marcada por inexplicables presagios de algo más allá de lo racional. Siempre supe, de alguna retorcida forma, que mis pasos estaban destinados a cr...
Mi apreciado Edward:
Le ruego que lea esta carta en un lugar iluminado, lejos de la soledad de la noche. No puedo responder de las consecuencias si lo hace en la sombra o si deja predominar la quietud en el fondo de su estudio. Permítame también ...
No sabría decir con exactitud cuándo comenzó aquel extraño episodio de mi vida, ni puedo pretender hallar lógica en los acontecimientos que a continuación trataré de relatar. Todo lo que poseo, estimado lector, es el confuso hilo de mis recue...
Permítame relatarle, amigo lector, los acontecimientos que trastocaron el curso de mi vida y, si se me permite la arrogancia, el curso plácido de la razón humana. Quizá mi relato le parezca sólo producto de un espíritu perturbado, pero la luz ...
Cuando mis correspondencias con el Dr. Lemuel Whateley comenzaron, apenas imaginaba yo el abismo en el que mis indagaciones desembocarían. Cierta vez estudié bajo la tutela del brillante y excéntrico doctor en la Universidad de Miskatonic, años ...
Hubo una época, hace no mucho, en la que me sentí separado de los misterios de la vida. Como muchos de nosotros en la Edad de la Tecnología, vivía rodeado de una claridad taimada, de los grises y azules de mi pequeño apartamento, hasta que la c...
Era un hambre que no reconocía del todo, una sed que no podía saciar ni siquiera con el recuerdo de flujos vitales extinguidos. Bajo la tierra antigua, cubierto por la losa inocente y fría, yacía y existía. No vivía, no moría. Existía. Ni su...
La noche respiraba como un monstruo cansado sobre Innsmouth, húmeda y aromática, y a cada suspiro le seguían las notas saladas, casi enfermas, de las olas deslizando su lengua grisácea bajo el muelle podrido. Era tarde para gente decente, demasi...
El Sillón de Ébano de Vaarthoth el Impío
Para aquellos estudiosos de lo arcano y lo prohibido, la mera mención de los Objetos para el Placer de los Antiguos resulta suficiente para helar la sangre en las venas más experimentadas. Muchos toman ...
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Han pasado los años y mi memoria tiembla de sólo intentar reconstruir las monstruosas visiones que asolaron mi mente aquella temporada fatídica, en el umbral de la locura y el abismo de la percepción humana. Ahora, sólo los insomnes, aquel...
A mis diecisiete años, jamás creí que las arenas de la costa sur de Arkham albergaran colores tan infieles a la razón ni que pudieran ser testigos de mi lenta condena. Había ido en busca de paz, deseo vano de quien huye de la decadencia de sus p Leer más...
Las aguas de Innsmouth susurraban bajo la luna menguante, y esa noche, la bruma que se ceñía al puerto era más espesa y acuática de lo habitual, cargada de un olor aceitoso y ancestral. El viejo puerto de la ciudad, con sus embarcaderos podridos Leer más...
En los años indescifrables en que las largas sombras caían sobre una Nueva Inglaterra jadeante, existía un hombre llamado Halsey Ward. Su oficio era anodino –profesor de lenguas muertas en la Universidad de Arkham–, aunque su vida interior dis Leer más...
Su nombre era Leland Sorrento y trabajaba como entropista en el Anillo Cuarenta-y-Nueve, una colección de satélites-hogar, laboratorios agrícolas y archivos históricos en la frontera de la Zona Periférica del Sistema HK-39. Había llegado allí Leer más...
Nunca he creído que el saber pueda ser demasiado peligroso; siempre me ha parecido que las sombras, cuando se enfrentan a la lumbre vacilante de la razón, no tendrían más remedio que retroceder. Pero aquel otoño perpetuo, con la grácil neblina Leer más...
La noche caía sobre Kingsport arrastrando densas lenguas de niebla marina, y desde mi ventana podía ver el reflejo esmerilado de la luna en el oleaje; pero yo, como siempre, leía. Mi tío, el doctor Samuel L. West, había fallecido hacía quince d Leer más...
Al principio, todo parecía una broma de mal gusto. Cuando el viejo Anastasios Vrellis llegó a mi estudio, desaliñado y con la mirada abrasada por el insomnio, pensé que se trataba de uno de esos excéntricos coleccionistas que frecuentan los merc Leer más...
Providence, Rhode Island.
16 de septiembre de 1927.
Estimado Dr. Harold Winslow:
Le ruego perdone mi súbita reanudación del contacto tras quince años de absoluto silencio; sin embargo, las circunstancias de mi actual vida me obligan a buscar c Leer más...