Eran casi las tres de la madrugada cuando François Duvalier reconoció finalmente la plaza, apenas adivinada bajo los escombros de un barrio destruido por el perpetuo acoso de la humedad y del tiempo, en una ciudad cuyos nombres cambiaban siempre s...
La figura de Beirith Vaughan cruzaba el corredor abovedado del Archivo Miskatonic a paso sigiloso. Entre sus manos temblorosas aferraba la misiva perfumada que había llegado esa mañana; palabras torcidas como raíces excavaban el papel:
"Se le r...
En la vasta y remota ribera del Aihais, donde la niebla, como vaho en la boca de un animal dormido, se enrollaba a las malezas, Edrom Stykos escudriñaba el barro con paso errante. Más allá del delta, la ciudad de Hlanith pululaba como un rumor de...
La luna caía como una losa sólida, helando el tejado de la pensión DeMersant y dejando sobre las tejas perfiles de azogue, vibrantes y tensos. Andrew Tavares requirió tres giros completos de la llave, lo que era poco habitual por la hora y el si...
La mayoría de los grandes descubrimientos empiezan en la fascinación y terminan en la culpa. Sé esto porque lo viví en carne propia cuando accedí al sótano de la casa de Roussel, arrastrado hasta allí por el peso cansado de la curiosidad y la...
Aquella noche fría del equinoccio de otoño, un viento seco y polvoriento arrastró sobre la ciudad de Providence una sensación de remotísimo desasosiego. Era el tipo de brisa que uno creería nacida no en las lluvias otoñales, sino en sílabas ...
El viajero que busca el saber prohibido, está condenado a ser poseído por la sed insaciable de aquello que no se puede nominar sin desgarro del alma; y ninguna reputación es más temida o consultada en las mesas de los eruditos que los fragmentos...
Desde hace siglos, existen relatos susurrados entre las sombras de salas vergonzantes y abismos negados por el raciocinio; relatos que difícilmente desearían los hombres escuchar, aun menos los más eruditos, aunque sepulten días enteros en las r...
La lluvia caía con un golpeteo impasible sobre los tejados abigarrados de la vieja ciudad francesa de Saint-Benoît le Charles la noche que el profesor Maurice Legrand, ya achacoso pero tan insomne como en sus mejores días, desenterró en la bibli...
En la ciudad de París, en el otoño húmedo y perpetuamente gris del año 1787, la decadencia del viejo continente se respiraba como un miasma, impregnando cada rincón de sus callejones retorcidos, viejos adoquines y húmedos canalones a punto de ...
No sabría decir con certeza cuán profundo es el abismo del miedo hasta que, errando por sendas prohibidas del saber, fui a dar con la verdad que ocultan los Manuscritos Pnakóticos. Ni el bramido del viento en Nueva Inglaterra, ni mi propia ruina ...
¡Oh, lector, si en efecto alientas el infame vicio de la indagación, si eres de aquellos que desafían los umbrales de la cordura enfrentándose a las realidades indeseadas del universo, entonces, toma este relato como una doble advertencia! Porqu...
Mi primer contacto físico con el Necronomicón –aquel tomo de cueros curtidos en sal y secreciones humanas, letras de tinta oxidada por la edad, emanando un rumor más que olor–, fue la culminación de búsquedas y pactos que habrían helado la...
Cuando me dispuse a transcribir los peculiares fragmentos obtenidos por el Dr. Ambrose White en las ruinas de Celaeno, jamás pensé que las palabras que mi pluma volcaba sobre el amarillento papel serían la última frontera entre la cordura y el a...
I
Recuerdo perfectamente la noche en que decidí adquirir el grimorio infame conocido como El Libro de Eibon, y aunque muchos eruditos han tachado mi búsqueda de la más ruin insensatez, aún insisto que fue mi afán de descubrir la verdad lo que ...
Cuando, en la melancolía de la primavera de 1925, recibí de mi tío Rupert la llave de la rectoría ancestral de Arkham, creí estar entre los redimidos de la peste moderna: la vida recobrada en provincias, lejos del hedor mecánico de Boston y su...
No fue por pasión filológica que me sumergí, en la melancolía afiebrada de París, en el estudio de aquellas ruinas moribundas del saber, sino por un impulso más sombrío y... dolorosamente humano. Escuché los nombres —Comte d’Erlette, el ...
Hubo una época, hace no mucho, en la que me sentí separado de los misterios de la vida. Como muchos de nosotros en la Edad de la Tecnología, vivía rodeado de una claridad taimada, de los grises y azules de mi pequeño apartamento, hasta que la c...
El Sillón de Ébano de Vaarthoth el Impío
Para aquellos estudiosos de lo arcano y lo prohibido, la mera mención de los Objetos para el Placer de los Antiguos resulta suficiente para helar la sangre en las venas más experimentadas. Muchos toman ...
Había ciudades que sólo existían en ciertos mapas esotéricos, garabateados con manos temblorosas y tinta que parecía desvanecerse en la luz, como si la luz misma no soportara la verdad que esas líneas contenían. Había nombres que solo podía Leer más...
El invierno —ese parásito insidioso de huesos y espíritu— había colonizado Antoniais, un villorrio francés que se aferraba indolente a las últimas rampas de los Montes Vosgos. La nieve caía sin tregua, una mortaja cerrada sobre patios y te Leer más...
La noche descendía sobre la vieja ciudad de Altdorf con el peso opresivo de una manta tejida por manos invisibles. La niebla, rebelde incluso a la luz de los faroles aceitados, reptaba entre los adoquines y se enroscaba en torno a los pilares romá Leer más...
En el confín de la desembocadura eterna del río Anarkost, allí donde los árboles de Gnarllé son gruesos como ancianos reunidos en consejo, se alza la villa de Veldrith, hace tiempo corrompida por el sopor y las nieblas húmedas. No se atreven m Leer más...
Delante de mí, desde el primer promontorio de la costa que se hundía en niebla violeta y salmastrada, brillaba Celaeno como un iris anciano, extraviado entre esferas salvajes y constelaciones incurvadas. Yo había llegado a esa luna en busca de me Leer más...
Cuando Claire encontró el cuaderno —tapadura azul, sin título en el lomo, páginas resecas y cruelmente vellosas— estaba convencida de que nadie había vivido allí desde hacía años. Y sin embargo, en la mesa del estudio, entre espejos cubie Leer más...
Había ciudades que sólo existían en ciertos mapas esotéricos, garabateados con manos temblorosas y tinta que parecía desvanecerse en la luz, como si la luz misma no soportara la verdad que esas líneas contenían. Había nombres que solo podía Leer más...