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Han pasado los siglos como un cometa enfermizo desde mis primeras lecturas de los saberes prohibidos, y las cicatrices del saber continúan ardiendo en mi carne. A aquellos que les apetece la luz de libros ortodoxos y doctrinas santificadas, la...
Dije que me habÃa propuesto no volver a frecuentar la región más oscura de mis sueños y, aun asÃ, ¿acaso mis propósitos valen más que el canto de los gusanos en cuanto las estrellas comienzan a menearse inquietas en el firmamento de mediana ...
CapÃtulo 5: El portal de la Memoria Fragmentada
UNO. UMBRALES ENTRE REALIDADES
No hay comienzo, sólo una hilera de transiciones—filamentos mentales emergiendo, desenredándose y reanudando conexiones en la penumbra coral de la conciencia Mi-Go...
CapÃtulo 4: Los Mi-Go y la simbiosis forzada
Uno.
No hubo transición. El fin de la biblioteca no fue salida ni epifanÃa, sino la sensación de haberse fundido con una vastedad de conciencia ajena a cualquier lógica humana. Herrick no recordaba ...
CapÃtulo 3: La Biblioteca de la Mirada Infinita
La entrada a la biblioteca fue un descenso y una ascensión simultáneos: la topografÃa de Yuggoth carecÃa de coherencia, y todo espacio transgredÃa las nociones terráqueas de dentro o fuera. Los ...
CapÃtulo 2: Ecos en la Calarina de Cristal
Durante las primeras horas tras el asentamiento, el Polo Negro desplegó su dominio en los cuerpos y las psiques de los expedicionarios. El aire, si podÃa llamarse asà a aquel fluido helado que vibraba d...
CapÃtulo 1: La llegada al Polo Negro
Año 1927, a las afueras de Arkham, Nueva Inglaterra. La niebla de una madrugada perpetuamente húmeda y gris se espesaba bajo los ventanales cerrados del observatorio Lowell, confiriendo al edificio una atmósf...
Hay noches —noches raras, bárbaras, invertidas— en las que los ojos se niegan a cerrarse cuando la conciencia lo exige. Noches enormes, trizadas de ecos y zumos de pesadilla; noches que parecen recordar algo, casi como si una mente, o muchas, d...
La noche en la que Gresham Benton llegó a Yuggoth, el planeta se elevaba sobre su eje de hielo, proyectando sombras agónicas sobre las ciudades hinchadas de los Mi-Go. Eran pozos recovecudos y húmedos, en cuya negrura la lógica humana naufragaba...
El frÃo era más profundo que el hielo. Daba la impresión de formar parte de la misma sustancia de Yuggoth, el planeta bastardo que algunos en la Tierra llamaban Plutón y otros, menos afortunados, preferÃan no nombrar en absoluto. Yo aún recuer...
Las brumas perpetuas de Yuggoth no albergan secretos amables para mente alguna cuya conciencia haya bebido tan sólo una gota de sustancias terrenales. De todas las sendas que conducen a parajes insalubres y baldÃos más allá de la esfera azul per...
Nunca he sabido exactamente cuándo comenzó mi obsesión, y sin embargo, hay noches en que incluso el recuerdo de mi infancia parece saturado de las mismas sombras que, mucho más tarde, arruinaron para siempre las fronteras de mi mente. Quizás fu...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos dÃas, y menos aún compartirán mi conviccià Leer más...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos dÃas, y menos aún compartirán mi conviccià Leer más...
A decir verdad, uno nunca concibe cómo la sangre de Dunwich continúa impávida entre aristas y praderas, cuando cada piedra y cada brizna de hierba parecen haber absorbido viejas historias usadas como señuelos del espanto. No fue por inquietud in Leer más...
El tren a Innsmouth avanzaba lentamente, resoplando con terca fatiga sobre los raÃles herrumbrosos. El paisaje que se deslizaba más allá de la ventanilla se descomponÃa en una sucesión interminable de marismas cubiertas de niebla, espigones pod Leer más...
El trueno habÃa pasado y el maracinar de la tormenta aún temblaba detrás de las nubes, medio tragadas por la tarde. HabÃa, en Kingsport, ese lunes de agosto, una claridad distinta, filtrada entre postigos mohosos, que parecÃa humedecer los dedo Leer más...
En la plataforma de la llanura, donde las rocas se curvan como espinas fosilizadas y la bruma se arrastra a la altura de las rodillas incluso a mediodÃa, Yven Hald tropezó. El suelo tenÃa la consistencia de la carne podrida, esponjoso, húmedo, y Leer más...