1. El Despertar del Ahogado.
En los estertores finales de un febril verano, viajé hacia el suroeste del Pacífico bajo un pretexto académico —quizá despreciable a ojos de mis pares— sobre las migraciones polinesias en islas desaparecidas. No...
Desde que puedo recordar, el mar ha sido un umbral para mí, un presagio oscuro del todo prohibido. Me llamo Charles Bretherton y he pasado los últimos treinta años intentando olvidar lo que experimenté en las tierras que no deberían ser, en el ...
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Las noches de niebla en Altamarea, la villa marina en ruinas encaramada sobre una franja de roca negra y océano informe, distorsionaban el tiempo y el espacio, pero nadie podía dejar de contemplarlas cuando el susurro comenzaba. Ese susurro d...
Deberías preguntarme cómo y por qué terminé en aquella emboscada de pesadilla, entre paredes de geometría imposible y vapores verdes que lo corroían todo. Pero ni yo mismo podría responderte con certeza, salvo tal vez las palabras demoníacas...
El viento no soplaba en torno a la barcaza; en aquella extensión de mar sordo y aceitoso solo flotaba el rumor de la propia carne, de la conciencia colapsando en la ausencia de todo, salvo el balanceo casi letal, hipnótico, que podía llevar a la ...
El océano es una religión, y de todas sus iglesias, R’lyeh es la más perversa.
Crecí para comprender las aguas como un lenguaje: oleaje por sílaba, abismo como pausa, presión como sentencia final. Mi encierro en el hospital costero de Arkha...
La tormenta no anunciada desató su furia sobre el pontón de acero del Kaithem, una nave de recolección científica que ya llevaba semanas navegando en torno a las coordenadas prohibidas del Pacífico Sur. Los cielos se habían oscurecido súbitam...
Era una noche sin luna, tan oscura que el horizonte del Pacífico parecía tragarse el reflejo de cualquier esperanza. En la bodega húmeda del “Intrepid”, un carguero maltrecho con tripulación de mala reputación, Ulises Vilect recorría la li...
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Las olas se agitaban con una furia antinatural aquella noche, espumosas y gruesas, arremetiendo una y otra vez contra el maltrecho costado del “Black Narwhal”. El navío, un arrastrero canadiense que en tiempos prósperos había surcado el ...
En el ocaso de aquellos meses malsanos, cuando el viento de lo desconocido cruzaba las aguas estancadas del Pacífico, los hombres de mar preferían callar al mencionar la funesta bajamar donde, dicen, yacía la ciudad oculta. R’lyeh, no sólo rui...
Toda mi vida, la cual podría decirse raída y desgajada por los espectros de la memoria, ha estado marcada por inexplicables presagios de algo más allá de lo racional. Siempre supe, de alguna retorcida forma, que mis pasos estaban destinados a cr...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos días, y menos aún compartirán mi convicci Leer más...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos días, y menos aún compartirán mi convicci Leer más...
A decir verdad, uno nunca concibe cómo la sangre de Dunwich continúa impávida entre aristas y praderas, cuando cada piedra y cada brizna de hierba parecen haber absorbido viejas historias usadas como señuelos del espanto. No fue por inquietud in Leer más...
El tren a Innsmouth avanzaba lentamente, resoplando con terca fatiga sobre los raíles herrumbrosos. El paisaje que se deslizaba más allá de la ventanilla se descomponía en una sucesión interminable de marismas cubiertas de niebla, espigones pod Leer más...
1.
Recuerdo que fue por culpa de un manual de espeleología anticuado, hallado entre los papeles húmedos de la biblioteca de Arkham, que acabé buscando las primeras pistas en las costas olvidadas del norte de Nueva Inglaterra. Trabajaba para un i Leer más...
El trueno había pasado y el maracinar de la tormenta aún temblaba detrás de las nubes, medio tragadas por la tarde. Había, en Kingsport, ese lunes de agosto, una claridad distinta, filtrada entre postigos mohosos, que parecía humedecer los dedo Leer más...
En la plataforma de la llanura, donde las rocas se curvan como espinas fosilizadas y la bruma se arrastra a la altura de las rodillas incluso a mediodía, Yven Hald tropezó. El suelo tenía la consistencia de la carne podrida, esponjoso, húmedo, y Leer más...
Había noches en Arkham en las que el silbido del viento traía consigo lamentos desconocidos a través de las rendijas de la lúgubre biblioteca Miskatónica. Como viejos libros, las palabras perdidas flotaban sobre el vaho persistente de las ribera Leer más...