Jamás creí, ni por un instante, que los fragmentos que heredé de mi difunto tío Eblis me llevarían al umbral del pavor absoluto, allí donde la cordura es sólo una niebla fugaz y el raciocinio, un eco ahogado en aguas infinitas. La última mis...
El ocaso tejía cintas bermejas y enfermizas sobre el mar, y el golpetear repetitivo de las olas contra los durmientes del puerto era el único canto que resonaba en el pueblo de Alhama, un rincón enclavado en un estuario olvidado de Nueva Inglater...
Las horas muertas entre las dos y las cuatro de la mañana son las que más inquietudes me traen. Soy un hombre metódico, porfiadamente ajeno al misticismo, aunque cada vez me cuesta defender esa descripción de mí mismo. Escribo estas líneas con...
La tempestad había rugido todo el día, desgarrando el lomo del Atlántico con furia y locura, encendiendo ásperos relámpagos que hacían brillar, por fracciones de segundo, el gotoso y antiguo faro de Lloch Mor. Digo antiguo porque es, aunque na...
I
Había algo en la luz que caía sobre los humedales aquel otoño que hacía que la carne se estremeciese, como si un ojo monstruoso estuviera posado hacia la tierra sólo para divertir su curva inhumana. A mis cincuenta y dos años, jamás me ha...
Al principio todo fue números y frío. Eso, quizás, es todo lo que jamás pueda deciros la memoria de mi mente—me ha costado meses forzar estos recuerdos al lenguaje común. Ni siquiera estoy seguro, a esta distancia, de que la densa niebla que ...
La bruma de noviembre era tan espesa que la linterna de Frank apenas dibujaba un círculo tembloroso a sus pies. Cada paso se sentía opaco, amortajado por el silencio glacial que pesaba sobre la aldea. Había dejado atrás el último farol de luz e...
Las bocas que murmuran en Skarvoon
La fortaleza marmórea y el huésped jadeante
Érase en un rincón desolado del norte de Gorlandia, en la frontera donde los vientos helados de las estepas barren sin compasión los reductos más viejos de la...
Estimado señor Ralston:
No espero que recordéis mi nombre sin esfuerzo. Han pasado quince años desde aquella anodina reunión en la biblioteca de la universidad, y soy plenamente consciente de que, entonces, no era nadie especial para usted, ni ...
Sólo una vez he vuelto a Washington Road, a la vieja casa de la familia Gaten, y puedo jurar con el corazón helado que jamás volverán a arrastrarme a esa mansión, a ese pueblo ni a esa región. Han pasado seis años desde la noche en que perdí...
Aún soy un hijo de la prosa y la medianoche, y aunque el tiempo es un abismo, traigo a la página este particular y reciente naufragio de la mente: el descenso de Arthur Fenway, antiguo colega y temido amigo, a los abismos internos donde la realida...
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De todas las leyendas escuchadas en mi atribulada niñez, ninguna dejó en mi alma una herida tan persistente como los murmullos que describían la costa olvidada de Kingsport y, en su extremo más apartado, la recóndita aldea de Greywater. Ho...
Al principio, me resultaba difícil explicar el modo como comenzó todo, pero ahora, desde la cama empapada en soledad de este hospital, puedo soportar las mil punzadas de recuerdos afilados que me asedian. La noche envuelve mis pensamientos y, con ...
Venía escuchando las palabras inacabadas de mi difunto mentor mientras descendía, trémulo, a la cámara subterránea que el gobernador tenía prohibida incluso para su confianza más cercana. Un veneno resinero y frío flotaba en cada respiració...
Hubo un tiempo en que temí por mi cordura, perdido entre las sombras henchidas del campo en la América profunda, donde el mundo parece doblarse sobre sí mismo y la noche llega antes con un peso casi tangible. Una bruma densa cubre la tierra y hac...
Providence, 12 de marzo de 1926
Querido Edmund,
He decidido, finalmente, escribirte al advertir que mi situación ya no puede definirse sino en el ámbito de lo extraordinario y perverso. Me verás obligado a invadir la serenidad de tu vida con la...
Jamás he sabido cuánto de mi herencia pertenece a la razón, y cuánto a la insania, pero esta crónica que me impongo a escribir, tan solo para despojar a mi mente de la nefasta realidad que la infecta, será como una confesión para la cual ning...
Nada hay más caduco ni más incierto que la frontera entre el sueño y la vigilia, y ningún mortal podría jactarse de atravesarla ileso sin que la sustancia misma de su espíritu se viera erosionada. Tal fue el funesto destino de Algernon Prout, ...
A diferencia de los sueños que suelen visitarme, a menudo plagados de visiones tan asombrosas y terribles que dudo de su realidad incluso tras horas de vigilia, mi recuerdo de aquel viaje marítimo a principios de 1926 no pertenece al reino de la f...
Aun hoy, mientras araño febrilmente el papel en esta habitación cuyo reloj parece irreal, me pregunto si alguna vez existió el universo tal como me fue dado conocerlo. ¿O acaso el mundo es sólo un velo, tejido para protegernos de los vastos y p...
Providence, Rhode Island.
16 de septiembre de 1927.
Estimado Dr. Harold Winslow:
Le ruego perdone mi súbita reanudación del contacto tras quince años de absoluto silencio; sin embargo, las circunstancias de mi actual vida me obligan a buscar c Leer más...
Había muchas razones para odiar la Universidad de Yharnis, pero aquella tarde –la última tarde reconocible de mi vida– supe que todas mis previas aversiones eran simple paja quemada comparadas con el terror que esperaba encubierto bajo su campu Leer más...
No recuerdo cuándo comenzó la compulsión. La mayoría de las historias que merecen contarse suceden porque en algún punto alguien tuvo la amabilidad –o la imprudencia– de mirar dos veces una sombra incitante... y continuar tras ella. No hay m Leer más...
Las gaviotas chillaban como viudas desoladas mientras la bruma de la madrugada abrazaba la cubierta del **Jelena**, un viejo barco de arrastre con más costuras que madera. Olaf, el patrón, tenía el mismo aspecto ennegrecido y encallado que su nave Leer más...
Cuando Sophine Petrescu llegó a Templewood, la pequeña comunidad costera estaba sumida en una humedad tostada y vieja, la misma que escurría de los helechos raquíticos y las tejas resquebrajadas por la sal. Desde niño, Sophine había tenido la h Leer más...
Debo comenzar mi relato con una advertencia, aunque sé que pocos hombres osarían continuar leyendo después de siquiera vislumbrar las verdaderas dimensiones de mi experiencia. Quien prosiga tendrá los cabellos encanecidos por una noche de terrore Leer más...
Providence, Rhode Island.
16 de septiembre de 1927.
Estimado Dr. Harold Winslow:
Le ruego perdone mi súbita reanudación del contacto tras quince años de absoluto silencio; sin embargo, las circunstancias de mi actual vida me obligan a buscar c Leer más...