La luna, gibosa y grotesca, exploraba con sus garras de luz los recovecos más secretos de la vasta y dormida Kadath, esa ciudad que, me aseguraron, solo puede hallar quien de verdad no la busca. De los muchos relatos que surgen en torno a sus torre...
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HabÃa algo pasar en Cedryn, aunque nadie en la villa de los peinadores de sombras supiera definirlo. Los sueños habÃan comenzado su rebelión de silencios, y los caminantes nocturnos regresaban a casa con marcas frescas o con el nombre propi...
TenÃa yo la costumbre malsana, como tantos en mi atribulado linaje, de inmiscuirme en los libros prohibidos que residen en los rincones cajones y estantes negados al ojo cotidiano, y fue en el invierno de mi cuarentaavo año, cuando el viento asola...
Todos los sabios de la decadente Celephais coinciden en que la senda de los sueños tiene final incierto, que cruzar el umbral entre mundos es pacto y condena, y aun asÃ, cuando los vientos gimen por la bahÃa de grimorios, hay quienes eligen ignor...
Sabed, empero, que sólo los insensatos ignoran los peligros del hielo perpetuo. Fue en la primavera, entre los últimos retazos de nieve que manchan los altos páramos como jirones de un sueño olvidado, cuando mis pasos y mi hambre de saber me lle...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos dÃas, y menos aún compartirán mi conviccià Leer más...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos dÃas, y menos aún compartirán mi conviccià Leer más...
A decir verdad, uno nunca concibe cómo la sangre de Dunwich continúa impávida entre aristas y praderas, cuando cada piedra y cada brizna de hierba parecen haber absorbido viejas historias usadas como señuelos del espanto. No fue por inquietud in Leer más...
El tren a Innsmouth avanzaba lentamente, resoplando con terca fatiga sobre los raÃles herrumbrosos. El paisaje que se deslizaba más allá de la ventanilla se descomponÃa en una sucesión interminable de marismas cubiertas de niebla, espigones pod Leer más...
El trueno habÃa pasado y el maracinar de la tormenta aún temblaba detrás de las nubes, medio tragadas por la tarde. HabÃa, en Kingsport, ese lunes de agosto, una claridad distinta, filtrada entre postigos mohosos, que parecÃa humedecer los dedo Leer más...
En la plataforma de la llanura, donde las rocas se curvan como espinas fosilizadas y la bruma se arrastra a la altura de las rodillas incluso a mediodÃa, Yven Hald tropezó. El suelo tenÃa la consistencia de la carne podrida, esponjoso, húmedo, y Leer más...