A decir verdad, uno nunca concibe cómo la sangre de Dunwich continúa impávida entre aristas y praderas, cuando cada piedra y cada brizna de hierba parecen haber absorbido viejas historias usadas como señuelos del espanto. No fue por inquietud in...
El guardián de la colina negra
HabÃan pasado muchos años desde que los Whateley abandonaron la granja en la colina, pero en Dunwich la memoria es larga y los rumores se aferran como la niebla que baja por los valles cada atardecer. Era verano cu...
Desde la ventana del desvencijado desván del viejo solar Watley, las colinas de Dunwich se extendÃan bajo un cielo ocre y malsano, como si un hálito de podredumbre iba surgiendo de la misma tierra. Era allÃ, tras meses de cartas inquietantes y n...
Era el mes de octubre en Dunwich, y la podredumbre otoñal, con sus brumas densas y olor a tierra húmeda, se desplegaba sobre las colinas desiguales que hacÃan de aquella región un páramo casi deshabitado. ConocÃa el lugar solo por sus leyendas...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos dÃas, y menos aún compartirán mi conviccià Leer más...
En la primavera de 1928, fui testigo en Arkham de fenómenos cuya memoria aún marchita mis noches como una brisa calcina la flor de la juventud. Pocos, creo, entenderán lo atroz de lo que vi en aquellos dÃas, y menos aún compartirán mi conviccià Leer más...
El tren a Innsmouth avanzaba lentamente, resoplando con terca fatiga sobre los raÃles herrumbrosos. El paisaje que se deslizaba más allá de la ventanilla se descomponÃa en una sucesión interminable de marismas cubiertas de niebla, espigones pod Leer más...
El trueno habÃa pasado y el maracinar de la tormenta aún temblaba detrás de las nubes, medio tragadas por la tarde. HabÃa, en Kingsport, ese lunes de agosto, una claridad distinta, filtrada entre postigos mohosos, que parecÃa humedecer los dedo Leer más...
En la plataforma de la llanura, donde las rocas se curvan como espinas fosilizadas y la bruma se arrastra a la altura de las rodillas incluso a mediodÃa, Yven Hald tropezó. El suelo tenÃa la consistencia de la carne podrida, esponjoso, húmedo, y Leer más...