Había algo antinatural en el aire de Krakensberg desde el tercer día de julio, cuando el calor húmedo se volvió demasiado denso y cada sombra parecía hincharse, viva, al anochecer. Sophia llegó en bus, embutida en su chaqueta negra, los ojos o...
Durante los primeros años de mi vejez, abrumado ya por esa somnolencia improductiva que suele arrastrar al cuerpo cansado después de una vida de inquietudes, di con memorias que, hasta ahora, creía sepultadas bajo la hojarasca de falsas certidumb...
Nunca olvidaré la noche en que mi vida quedó para siempre marcada por el hedor salino y la inenarrable monstruosidad acechando bajo la superficie del mar. Antes de los eventos que narraré, mi nombre apenas tenía peso fuera de los registros del C...
Deja que el lector sea advertido: este manuscrito, garabateado con manos temblorosas y sellado en un sobre mugriento hallado entre los escombros de una buhardilla olvidada en Arkham, es testimonio de horrores tan reales como repulsivos. Lo relato no...
Una tempestad ahogaba Arkham, y la lluvia flagelaba los abordes de la Universidad de Miskatonic mientras el cielo, cubierto de nubes negras, sólo enviaba destellos esporádicos de un relámpago verdoso, cuya luz pesaba en el aire como una maldició...
Con frecuencia, los hombres que viajan hasta Innsmouth lo hacen por error. Es un error de juicio tan súbito, tan imperceptible, tan terriblemente insidioso que la bruma salina es incapaz de delatarlo siquiera con una caricia más fría que las dem...
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En la gris y asfixiante ciudad de Arkham, la niebla solía brotar desde el Miskatonic como vapor de pesadilla, bañando en confusión y ceniza los altos edificios de piedra y los callejones infestados de secretos. Durante años, fui tan sólo u...
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No fue hasta la quinta noche en la que descubrimos la naturaleza exacta de la amenaza. Habíamos llegado a ese pueblo apartado, cubierto por el pertinaz rocío de la costa y las brisas salinas, con la falsa promesa de estudios arqueológicos. A...
Te contaré el secreto, aunque lo haré a fuerza de voluntad hostigada por años de insomnio y de miradas tras la cortina, vigilando el contorno nocturno de las cosas que aún respiran. Esta confesión tiene un propósito: aliviar mi alma y disuadir...
Aún recuerdo el crujir de las tablas bajo mis botas mientras descendía por la escalera caracol, los pasos amortiguados por el polvo secular que cubría el aire —y el alma— de la mansión Aymar. Era temprano, antes del alba, cuando el chillido ...
El viento húmedo traía el hedor del mar muerto más allá del malecón, olores convocados por la marea baja y las extrañas trampas para cangrejos varadas en la arena, cubiertas de algas y de conchas incrustadas. Philip Randall regresaba a Innsmou...
Era la noche más fría que había sentido jamás en el cobertizo de los Marsh, y eso ya era decir mucho para alguien que había sobrevivido los interminables inviernos de Nueva Inglaterra. El olor a algas podridas llegaba desde las grietas del suel...
Cuando el remolino de niebla bajó del Atlántico sobre Arkham, a finales de octubre de 1931, muchos en la ciudad pensaron que era solo otra extravagancia del otoño. Pero yo, Silas Hexter, ya sentía el temblor frío que recorren las raíces del mi...
La noche había caído sobre la aldea costera de Llynport como un sudario húmedo, con la humedad impregnando los muros de piedra y maderas podridas que resistían el asedio incesante del mar. Las olas chocaban contra los viejos pilotes con un ritmo...
Apenas hay memoria entre los habitantes de la pequeña aldea de Kranzfeld de cuándo fue construida la antigua iglesia en el promontorio. Forma y materia parecen preceder al pueblo mismo: los cimientos roídos y serpenteantes, como prolongaciones de...
El sibilante aullido del viento acariciaba los glifos extendidos como llagas sobre la cripta, ocultando el hedor de la humedad corrupta y la promesa sorda de muerte. El bosque alrededor del camposanto de Blackwater era una sucesión interminable de ...
Hube de salir precipitadamente de la polvorienta biblioteca universitaria —una tarde de marzo, cuando la lluvia azotaba Arkham entre destellos de relámpagos— tras una llamada telefónica enigmática. El aroma metálico del papel húmedo me acom...
El viento soplaba con la insistencia húmeda del mar, trayendo consigo el retintinear de boyas lejanas y, mezclado con la sal en el aire, un sutil aroma a hierbas marchitas. Al atardecer, el pueblo de La Caleta, encajonado entre acantilados y laguna...
Me veo forzado, pues, a dar testimonio de una oscura verdad, cuyas ramificaciones acaso sobrevivan a mi frágil cordura; permitidme, al menos, la amargura del preludio antes de la caída. El atroz relato que —con tintas temblonas y titubeantes ded...
Jamás olvidaré aquella noche en la que la fina textura de la realidad se desgarró para mostrarme lo que el hombre no debe conocer, aunque, al escribir estas líneas, me asalte el temblor de manos y la náusea de quien ha mirado el abismo. Mi nomb...
Nunca he sido dado a la superstición ni a la credulidad. Debo insistir en este punto, ya que los hechos que pretendo relatar, con pleno conocimiento del escarnio y la acusación de locura que sin duda atraerán, son de una naturaleza tan francamente Leer más...
Sucedió en el año en el que las tormentas de polvo cubrían media Hispania y la sequía arrancaba los nombres de las piedras en los mapas. Yo, Rafael Mur, llegaba desde la Universidad Central de Madrid, enviado por esa malsana curiosidad de la cie Leer más...
Eran cerca de las once de la noche cuando, titubeante y presa de una inmediata desconfianza, me detuve frente al umbral roído por el salitre. Aquella casona escondida entre los juncos y el barro del litoral de Kingsport, uno de esos engendros arqui Leer más...
Recuerdo haber creído, en mi juventud, que los ecos de la locura eran solo leyendas, supersticiones que la humanidad arrastraba como restos de edades oscuras. Recuerdo, también, la vez en que esa ilusión se rompió de manera irreparable, durante Leer más...
El puerto de Innsmouth jamás fue, ni mucho menos, un lugar al que regresar cuando la conciencia pesaba. Solo los que no tenían a dónde más ir volvían allí: aquellos cuyos nombres apenas pesaban más que el agua salina entre los muros podridos Leer más...
Nunca he sido dado a la superstición ni a la credulidad. Debo insistir en este punto, ya que los hechos que pretendo relatar, con pleno conocimiento del escarnio y la acusación de locura que sin duda atraerán, son de una naturaleza tan francamente Leer más...