Nunca he sido dado a la superstición ni a la credulidad. Debo insistir en este punto, ya que los hechos que pretendo relatar, con pleno conocimiento del escarnio y la acusación de locura que sin duda atraerán, son de una naturaleza tan francamente...
El puerto de Innsmouth jamás fue, ni mucho menos, un lugar al que regresar cuando la conciencia pesaba. Solo los que no tenían a dónde más ir volvían allí: aquellos cuyos nombres apenas pesaban más que el agua salina entre los muros podridos ...
Recuerdo haber creído, en mi juventud, que los ecos de la locura eran solo leyendas, supersticiones que la humanidad arrastraba como restos de edades oscuras. Recuerdo, también, la vez en que esa ilusión se rompió de manera irreparable, durante ...
No era lugar para caminantes tras la caída del sol, Bethel. Lo decían los pastores de la región; lo decían, aún más bajo, los nómadas que llegaban de paso y no regresaban jamás por la ruta oriental. Bethel, al pie de la colina, parecía, par...
Eran cerca de las once de la noche cuando, titubeante y presa de una inmediata desconfianza, me detuve frente al umbral roído por el salitre. Aquella casona escondida entre los juncos y el barro del litoral de Kingsport, uno de esos engendros arqui...
Sucedió en el año en el que las tormentas de polvo cubrían media Hispania y la sequía arrancaba los nombres de las piedras en los mapas. Yo, Rafael Mur, llegaba desde la Universidad Central de Madrid, enviado por esa malsana curiosidad de la cie...
Había lugares donde la misma piedra parecía temer lo que custodiaba. Cuando Alexander Thorne aceptó la invitación del Doctor M. R. Kellar, amante de las leyendas y relator de pesadillas despiertas, no sabía que estaba a punto de transitar esos ...
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La noche caía como un manto espeso sobre los tejados de Arkham, acallando incluso los rumores habituales que surcaban la ciudad. El aire olía a ceniza y humedad, y al doblar las esquinas de la vieja universidad, podía jurar que alguien –o ...
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El sueño regresó después de muchos años, con la misma nitidez dolorosa que me había enfermado en mi juventud. Al principio, la larga escalinata de piedra que surgía bajo mis pies parecía extendida entre dos eternidades, un sendero tan ...
Se había hecho de noche temprano en el puerto maltrecho, y la neblina no era exactamente blanca como la leche sino sucia, impregnada del olor a salmuera vieja y a redes podridas. Lo que llamaban la gloria decaída de Innsmouth parecía, desde la ve...
Me encontraba en una pequeña y húmeda pensión cerca del puerto de Arkham, allí donde las nieblas llegan flotando desde el Miskatonic en el crepúsculo y uno siente los huesos empapados de un frío gris y silente. Era mediados de marzo; la bruma ...
El correo electrónico parecía inocuo al principio, una cadena anodina de mensajes reenviados entre estudiosos del ocultismo, hasta que vi el nombre de Mathilda Wycke brillando como fosforescencia entre la negrura. No abría correspondencia suya de...
Mi querido lector, si por casualidad de la vida esta narración cae en tus manos, yo solo te suplico que entiendas: las palabras, por retorcidas y frenéticas que parezcan, no son más que el testimonio desesperado de un hombre que ha tocado briznas...
La noche había caído sobre la villa de Bresnal con una premura casi hostil, extinguiendo la última reserva de calor solar que los habitantes solían aprovechar para urdir rumores y esperanzas en torno a las puertas de las tabernas. Pero aquella n...
El regresó a Innsmouth fue una decisión errática, una necesidad surgida del humo de los sueños repetidos, de ese zumbido constante que la ciudad sembraba en su memoria desde la niñez. Había huido a Boston hacía más de veinte años, jurando n...
Presiento el alba tras la tormenta, aunque dudo que mis ojos alguna vez vuelvan a ver la luz. Lo que ocurre fuera de esta prisión tórrida y húmeda sigue desafiando toda lógica humana, pero me veo compelido a dejar aquí, en las páginas finales ...
Habían pasado quince años desde que Jonás Luel abandonó la biblioteca de la universidad de Durncombe, escondiendo en su gabán una edición apócrifa de los Manuscritos Pnakóticos. De noche, a la lumbre trémula de una lámpara de aceite, hojea...
La taberna de la Calle Erosionada estaba cubierta de una capa de polvo marino y grasa rancia. Cuando Bruno entró, notó el canto bajo del fondo: las viejas tonadas en una lengua que parecía hecha para ahogar y no hablar. La noche exterior era húm...
El padre Calorico llegó a San Emilio bajo la pesada lluvia, abriéndose paso con paso vacilante a través de un lodazal fragante a estiércol, agua estancada y helechos podridos. Venía convocado por la carta de su predecesor—a quien nadie había...
Nunca he creído en dioses. Fui criado en los sólidos cimientos de la razón, la única religión aceptable en mi círculo. Durante años, descompuse cuerpos en la morgue de Arkham, impasible antes sus últimos silencios, domesticando el miedo a lo...
Nunca he sido dado a la superstición ni a la credulidad. Debo insistir en este punto, ya que los hechos que pretendo relatar, con pleno conocimiento del escarnio y la acusación de locura que sin duda atraerán, son de una naturaleza tan francamente Leer más...
Sucedió en el año en el que las tormentas de polvo cubrían media Hispania y la sequía arrancaba los nombres de las piedras en los mapas. Yo, Rafael Mur, llegaba desde la Universidad Central de Madrid, enviado por esa malsana curiosidad de la cie Leer más...
Eran cerca de las once de la noche cuando, titubeante y presa de una inmediata desconfianza, me detuve frente al umbral roído por el salitre. Aquella casona escondida entre los juncos y el barro del litoral de Kingsport, uno de esos engendros arqui Leer más...
Recuerdo haber creído, en mi juventud, que los ecos de la locura eran solo leyendas, supersticiones que la humanidad arrastraba como restos de edades oscuras. Recuerdo, también, la vez en que esa ilusión se rompió de manera irreparable, durante Leer más...
El puerto de Innsmouth jamás fue, ni mucho menos, un lugar al que regresar cuando la conciencia pesaba. Solo los que no tenían a dónde más ir volvían allí: aquellos cuyos nombres apenas pesaban más que el agua salina entre los muros podridos Leer más...
Nunca he sido dado a la superstición ni a la credulidad. Debo insistir en este punto, ya que los hechos que pretendo relatar, con pleno conocimiento del escarnio y la acusación de locura que sin duda atraerán, son de una naturaleza tan francamente Leer más...