El mar es un rincón pródigo en horrores velados, y aun los más valientes, cuando recorren sus caminos cubiertos de niebla, saben que es mejor no preguntar demasiado acerca de ciertas cosas. Aquellos que navegan lejos de la costa, bien lo saben: ha...
Debo confesar, antes de comenzar con el relato de mis experiencias en la colonia septentrional de Beaulac, que mucho ha cambiado en mi percepción del tiempo y la muerte desde aquel invierno perpetuo cuando el doctor Laroque me llamó, urgido por ci...
Entre esas cinco posibilidades de título, cualquiera podría corresponder a lo acontecido en los días perdidos de 1928 en la meseta castellana, donde la llanura parece esconder bajo su tierra seca secretos más húmedos e inmemoriales que la memor...
Las lluvias comenzaban ya a azotar Innsmouth con el monótono ritmo que acompaña los meses más inclementes, mezclando el salitre trasnochado de las olas con el hedor inconfundible de una anciana podredumbre que se negaba a morir. Aquella noche, la...
En la reputada biblioteca de la Universidad de Miskatonic existen pasillos donde la luz solar es menos que un visitante ocasional y el polvillo en suspensión se arremolina como en un perpetuo vórtice de secretos no pronunciados. Fue allí, entre l...
Las sombras descendían sobre la sierra de Plata cuando Gerald Harker llegó al caserón polvoriento. La lluvia tamborileaba sobre el toldo raído mientras, con el corazón apretado y la garganta seca, revisaba una vez más la oscura carta que lo ha...
Estaba en el crepúsculo de mi vida académica cuando la fortuna, ese cruel y caprichoso azar, dispuso mi estancia en la insigne Biblioteca Phristonea de Arkham. La carta manuscrita—de tinta escarlata y pulso nervioso—que recibí en aquel otoño...
El mar de Innsmouth nunca ha sido misericordioso, una vastedad turbia y sumida en antiguos odios, cargada de rumores, escollos olvidados y supersticiones que reptan a lo largo de la costa como una niebla densa. Todo niño nacido en las garitas de la...
En los años indescifrables en que las largas sombras caían sobre una Nueva Inglaterra jadeante, existía un hombre llamado Halsey Ward. Su oficio era anodino –profesor de lenguas muertas en la Universidad de Arkham–, aunque su vida interior dis Leer más...
El mundo que conocemos apenas roza la costra superficial de un vórtice de fuerzas y presencias insondables, entidades que, en su aspecto más ínfimo, desafían cualquier tentativo de descripción o categorización. Pero mi relato no es una mera ale Leer más...
El año era 1921, y jamás en mi vida hubiese imaginado que una tempestad me haría naufragar en una tierra donde la cordura se desvanece, ni que por mi corazón demente haría brillar lunas antediluvianas bajo una bóveda de aguas sin fondo. Recuerd Leer más...
Era noviembre y el mar golpeaba, lamiendo el promontorio donde las últimas casas de la Costera del Ocaso se aferraban a la roca. Atalayas, más bien, aún de pie por obstinación y amor, cada una con la sal incrustada en sus vigas y la pintura oscur Leer más...
En los años indescifrables en que las largas sombras caían sobre una Nueva Inglaterra jadeante, existía un hombre llamado Halsey Ward. Su oficio era anodino –profesor de lenguas muertas en la Universidad de Arkham–, aunque su vida interior dis Leer más...
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A veces, aún al alba, cuando los vientos cruzan los humedales de Ulthar y llevan en sus garras antiguos susurros, recuerdo la noche en que mis pasos extraviados me llevaron al corazón de una tierra a la que los mapas modernos rehúyen, y los s Leer más...
Al oeste de Arkham, en un desvío tortuoso ignorado aún en los más exhaustivos mapas, se encuentra la hacienda arruinada de la familia Penrose. Aquellos que caminan demasiado cerca, sea por curiosidad o estupidez, suelen padecer de inexplicables de Leer más...