Providence, Rhode Island.
16 de septiembre de 1927.
Estimado Dr. Harold Winslow:
Le ruego perdone mi súbita reanudación del contacto tras quince años de absoluto silencio; sin embargo, las circunstancias de mi actual vida me obligan a buscar c...
4 de mayo de 1923, Ulthar, Provincia de Miskatonic.
Mi querido profesor Armitage,
Me permito la osadía de escribirle no solo por la admiración que profeso a sus investigaciones, sino por la incesante e ineludible urgencia que me atenaza desd...
Mi buen amigo Jonathan,
Espero que esta carta te encuentre en posesión de mente lúcida y en el refugio seguro de tu estudio, lejos de las sombras cambiantes que, desde hace un tiempo, parecen abrazar mi cuerpo y espíritu. Me resulta difícil pon...
Mi querido Jonathan,
La tinta se desliza temblorosa mientras narro la inusitada secuencia de horrores que me ha acontecido desde mi llegada a este pueblito ignoto, encaramado sobre la ladera azulada de alguna geografía que los mapas comunes rehúy...
Mi querido viejo amigo,
Permíteme la torpeza de mi caligrafía; los dedos tiemblan al apretar la pluma, sea por el frío o por el presagio de lo que narro. He recurrido a escribirte porque eres el único hombre cuya sensatez he respetado siempre, ...
Querida Antonia:
Te escribo con la determinación angustiada de quien busca auxilio y, sin embargo, duda de encontrarlo. Quisiera no inquietarte, pero todo esto es demasiado. Como recordarás, la herencia del tío Aurelio cayó sobre mi vida con la...
Querido Avery,
Me temo que esta carta, la primera que te escribo desde la mesa baja del ático de mis padres, será, a su modo, una confesión. Acepté custodiar la casa durante el verano, creyendo encontrar poco más que soledad y polvo, tal vez u...
Mi queridísimo Edward,
Espero que estas líneas, pese al temblor inequívoco de mi caligrafía y la brusca inclinación de mi pluma, sean tan nítidas como la voz agorera que susurra ahora en mis sienes. He demorado cuanto he podido en confiar a a...
Estimado señor Ralston:
No espero que recordéis mi nombre sin esfuerzo. Han pasado quince años desde aquella anodina reunión en la biblioteca de la universidad, y soy plenamente consciente de que, entonces, no era nadie especial para usted, ni ...
Providence, 12 de marzo de 1926
Querido Edmund,
He decidido, finalmente, escribirte al advertir que mi situación ya no puede definirse sino en el ámbito de lo extraordinario y perverso. Me verás obligado a invadir la serenidad de tu vida con la...
Mi apreciado Edward:
Le ruego que lea esta carta en un lugar iluminado, lejos de la soledad de la noche. No puedo responder de las consecuencias si lo hace en la sombra o si deja predominar la quietud en el fondo de su estudio. Permítame también ...
Providence, Rhode Island.
16 de septiembre de 1927.
Estimado Dr. Harold Winslow:
Le ruego perdone mi súbita reanudación del contacto tras quince años de absoluto silencio; sin embargo, las circunstancias de mi actual vida me obligan a buscar c Leer más...
Había muchas razones para odiar la Universidad de Yharnis, pero aquella tarde –la última tarde reconocible de mi vida– supe que todas mis previas aversiones eran simple paja quemada comparadas con el terror que esperaba encubierto bajo su campu Leer más...
No recuerdo cuándo comenzó la compulsión. La mayoría de las historias que merecen contarse suceden porque en algún punto alguien tuvo la amabilidad –o la imprudencia– de mirar dos veces una sombra incitante... y continuar tras ella. No hay m Leer más...
Las gaviotas chillaban como viudas desoladas mientras la bruma de la madrugada abrazaba la cubierta del **Jelena**, un viejo barco de arrastre con más costuras que madera. Olaf, el patrón, tenía el mismo aspecto ennegrecido y encallado que su nave Leer más...
Cuando Sophine Petrescu llegó a Templewood, la pequeña comunidad costera estaba sumida en una humedad tostada y vieja, la misma que escurría de los helechos raquíticos y las tejas resquebrajadas por la sal. Desde niño, Sophine había tenido la h Leer más...
Debo comenzar mi relato con una advertencia, aunque sé que pocos hombres osarían continuar leyendo después de siquiera vislumbrar las verdaderas dimensiones de mi experiencia. Quien prosiga tendrá los cabellos encanecidos por una noche de terrore Leer más...