Mi nombre, como lo entienden, no tiene equivalencia fonética en los vacilantes órganos de los hombres. No podría describírselo, aunque la voluntad languideciente del tiempo y la memoria herrumbrosa de mi estirpe aún portasen amables retazos de ...
*** Querido lector de estos fragmentos, Quienquiera que abandones la luz para descender a la lúgubre profundidad de estas líneas, te advierto: lo que vas a leer son trozos de una conciencia desgarrada, espigas y astillas de un hombre que fue, y...
En el crepúsculo de mi vida, cuando los días parecían disiparse entre la neblina amarga del recuerdo y la resignación de la rutina, recibí la invitación. Era una noche de invierno en Providence, y los vientos recorrían las calles como lamento...
Nadie, salvo los que han perdido la razón, se aventura a explorar los extremos del mundo. Yo no era un loco —al menos, no al salir de Boston rumbo a la ignota isla de Kerguelen—, aunque la salud de mi raciocinio, ahora que escribo estas líneas...
Cuando al caer la noche la niebla esmeralda fluye desde las alcantarillas y repta por las hendiduras del empedrado antiguo, cuando el silencio coloniza los patios inclinados del viejo Arkham y sólo se oye la infrarrítmica respiración del río Mis...
Cuando mis correspondencias con el Dr. Lemuel Whateley comenzaron, apenas imaginaba yo el abismo en el que mis indagaciones desembocarían. Cierta vez estudié bajo la tutela del brillante y excéntrico doctor en la Universidad de Miskatonic, años ...
Era un hambre que no reconocía del todo, una sed que no podía saciar ni siquiera con el recuerdo de flujos vitales extinguidos. Bajo la tierra antigua, cubierto por la losa inocente y fría, yacía y existía. No vivía, no moría. Existía. Ni su...
La primera vez que Jacob Meunier oyó algo sobre la región pantanosa al sur de Cammheim fue durante una reunión académica celebrada en la Universidad de Dorrance, a la cual asistió más por mera cortesía que por genuino interés. Recuerda el mo Leer más...
En la memoria más abismal de Aserion, cuya calidez de juventud fue evaporada por la severidad antipática del mundo, pervive la noche en que mis pasos me llevaron, medio pidiendo, medio huyendo, hasta las puertas acechantes de la Hermandad Fuligino Leer más...
I. En la Brújula de los Sueños Me llamo Quentin Latham, navegante de barcos errantes y explorador de cartas náuticas tan antiguas que pareciera que sangre y tinta fuesen sus tinturas. No soy de naturaleza supersticiosa; el mundo, siempre he pens Leer más...
Del legajo hallado en la biblioteca subterránea de Clytemnestra Hall, presento para su inquietud los siguientes diarios y cartas, fielmente transcritos por mi atenta mano. Nadie cuya razón se encuentre plena atraviesa sin daño las páginas que si Leer más...
Qué satisfactorio es el silencio después de la saturación, ese instante más allá de la tormenta cuando los ecos han sido consumidos y la carne vuelve a asentarse, indefensa y expuesta. Ahora comienza la humedad, el goteo suave en la caverna de m Leer más...
La primera vez que Jacob Meunier oyó algo sobre la región pantanosa al sur de Cammheim fue durante una reunión académica celebrada en la Universidad de Dorrance, a la cual asistió más por mera cortesía que por genuino interés. Recuerda el mo Leer más...
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