Siento que el mundo que habito es un paño húmedo, hambriento, extendiéndose en la penumbra, latiendo apenas, como un párpado. No sé bien cuánto hace que me despierto, tal vez cada noche, adormecido entre los pliegues de la piedra y los costuro...
Querido lector, si es que aún existes cuando las últimas palabras de este manuscrito lleguen a su puerta, ruego clemencia. No pido juicio, ni redención; sólo comprensión ante el abismo en que mi mente se despeña. Lo que va a leerse no es sino ...
I
El verano del 1935 supuso para mí el fin de la inocencia y el comienzo de un descenso irrevocable en la cripta de lo desconocido. Mi nombre es Richard E. Salter, y las líneas que escribiré aquí no pueden ni pretenden justificar mi destino ni ...
El informe que me dispongo a ofrecer, por increíble que parezca, se apoya en documentos tan antiguos y palabras tan vetustas que hablar de su autenticidad o veracidad raya en la blasfemia. Sin embargo, la reciente desaparición de la expedición Se...
Algunas horas antes de la medianoche, mientras la brisa de Arkham esparcía sobre la ciudad los primeros augurios invernales, llegué al umbral de la casa de la familia Vleck. Me había citado allí el doctor Rutger, hombre respetado por su erudiciÃ...
Desde que tengo memoria, la noche siempre me ha entregado susurros distintos a los del día: sonidos de fauces invisibles deslizándose por entre las tablas ruinosas del viejo caserón familiar, vaho rancio en los armarios cerrados, sombras que repe...
Mi nombre, como lo entienden, no tiene equivalencia fonética en los vacilantes órganos de los hombres. No podría describírselo, aunque la voluntad languideciente del tiempo y la memoria herrumbrosa de mi estirpe aún portasen amables retazos de ...
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Querido lector de estos fragmentos,
Quienquiera que abandones la luz para descender a la lúgubre profundidad de estas líneas, te advierto: lo que vas a leer son trozos de una conciencia desgarrada, espigas y astillas de un hombre que fue, y...
En el crepúsculo de mi vida, cuando los días parecían disiparse entre la neblina amarga del recuerdo y la resignación de la rutina, recibí la invitación. Era una noche de invierno en Providence, y los vientos recorrían las calles como lamento...
Nadie, salvo los que han perdido la razón, se aventura a explorar los extremos del mundo. Yo no era un loco —al menos, no al salir de Boston rumbo a la ignota isla de Kerguelen—, aunque la salud de mi raciocinio, ahora que escribo estas líneas...
Cuando al caer la noche la niebla esmeralda fluye desde las alcantarillas y repta por las hendiduras del empedrado antiguo, cuando el silencio coloniza los patios inclinados del viejo Arkham y sólo se oye la infrarrítmica respiración del río Mis...
Cuando mis correspondencias con el Dr. Lemuel Whateley comenzaron, apenas imaginaba yo el abismo en el que mis indagaciones desembocarían. Cierta vez estudié bajo la tutela del brillante y excéntrico doctor en la Universidad de Miskatonic, años ...
Era un hambre que no reconocía del todo, una sed que no podía saciar ni siquiera con el recuerdo de flujos vitales extinguidos. Bajo la tierra antigua, cubierto por la losa inocente y fría, yacía y existía. No vivía, no moría. Existía. Ni su...
Nunca he creído que el saber pueda ser demasiado peligroso; siempre me ha parecido que las sombras, cuando se enfrentan a la lumbre vacilante de la razón, no tendrían más remedio que retroceder. Pero aquel otoño perpetuo, con la grácil neblina Leer más...
Mi confesión es escrita a la luz de una vela rojiza y vacilante que apenas logra ensombrecer los ángulos polvorientos de esta buhardilla maldita, repleta de libros prohibidos y más sombras que aire. Apenas han pasado tres semanas desde que me atre Leer más...
1.
Expediciones. La palabra promete aventura, conquista, descubrimientos plasmados en mapamundis. Para los románticos, implica el susurro de lo ignoto rozando la piel, las noches a la intemperie escuchando bestias más viejas que el hombre. Para m Leer más...
Me siento extraño escribiendo esto. No porque haya nada insólito en tomar la pluma una noche lluviosa, sino porque cada sílaba me clava una astilla en la mente. Pero he sufrido bastante guardando silencio. Si este cuaderno llega a manos ajenas, sa Leer más...
Mi despertar no fue precedido ni por la aurora ni por la oscuridad, sino por algo más fundamental y ajeno al concepto de luz. Existía mucho tiempo antes de que nacieran tales dicotomías mortales; mi consciencia flotaba, suspendida en un mar impasi Leer más...
Nunca he creído que el saber pueda ser demasiado peligroso; siempre me ha parecido que las sombras, cuando se enfrentan a la lumbre vacilante de la razón, no tendrían más remedio que retroceder. Pero aquel otoño perpetuo, con la grácil neblina Leer más...