Sólo recuerdo retazos; vagas reminiscencias que surgen cuando el viento sopla cierto escalofrío, trayendo aroma de sal y sangre sobre las cimas de los acantilados. A veces, cuando camino por la orilla desolada durante el crepúsculo, el murmullo d...
En el año de 1924, mi salud y mis estudios me exigieron un retiro prolongado de la febril ciudad de Providence. Era un tiempo en que el saber arqueológico aún ocultaba más abismos que certezas y los nombres de civilizaciones perdidas se murmurab...
Había sostenido durante mucho tiempo una convicción inquebrantable respecto a la naturaleza de la realidad: que bajo las apariencias y el rigor de la vida moderna de los años veinte, el tiempo del jazz y los anuncios de neón, latía un vigoroso ...
Cuando los hombres cruzaron por primera vez el límite que marcaba el contorno de su mundo, ya no lo hicieron como exploradores, sino como fugitivos. Las placas tectónicas, once veces vueltas del revés bajo el peso de más siglos que civilizacione...
A través de las monótonas planicies de Dunwich y por sendas olvidadas apenas discernibles aún bajo la luz de un menguante cuarto de luna, extravié mi razón entre los brumosos recuerdos de una ciudad suspendida a medias entre la vigilia y la pes...
— La torre del reloj de Ashcombe retumbaba en la lejanía, con aquella cadencia fúnebre tan familiar a todos los habitantes del distrito, pero aquella noche el eco parecía extenderse más allá del velo de niebla que envolvía la ciudad. Era ...
Durante los días pesados de aquel verano inclemente en el que las llamaradas del sol abrían grietas hasta en el asfalto de la cuna misma de la civilización, un desarrollador autónomo llamado Manuel Rivas sintió, sin motivo aparente, que cada lÃ...
En el bullicio avasallador de nuestra era, donde el resplandor eléctrico devora toda penumbra y la voz omnipresente de la ciencia intenta desterrar lo inexplicable, no es fácil hallar restos de las civilizaciones que existieron antes del alba de l...
El viejo Perkins solía advertirme cuando vagábamos, años atrás, por los embarcaderos de Arkham, sobre los peligros de abrir puertas cuyo propósito ni siquiera comprendían las ratas que huían de sus profundidades. “Nada es más traicionero q...
Su nombre era Leland Sorrento y trabajaba como entropista en el Anillo Cuarenta-y-Nueve, una colección de satélites-hogar, laboratorios agrícolas y archivos históricos en la frontera de la Zona Periférica del Sistema HK-39. Había llegado allí Leer más...
Henry Blackwell jamás fue hombre de supersticiones ni de credulidad fácil. Su posición en la Sociedad Histórica de Arkham requería una mente ordenada y analítica, pero, en el amargo otoño de 1927, una serie de acontecimientos que comenzaron en Leer más...
Hay algo inexpresable, carcomiendo los cimientos del racionalismo mismo, en los supuestos límites que el hombre se ha impuesto a la memoria de su propia especie. Hay, en la vasta noche de los tiempos, civilizaciones cuya existencia se insinúa en sà Leer más...
Me marché de Boston en enero porque la casa de mi hermana pasó del susurro al grito. Tres noches enteras, el mismo sonido de fondo, como si alguien caminara lento sobre nieve recién caída, pero en la segunda planta donde ninguna pisada era posibl Leer más...
Cuando las nieblas caían pesadamente sobre las calles de New Brighton, los faroles de gas parecían encenderse no tanto para alumbrar, sino para celebrar la penumbra. Sus lejanas luminiscencias solo lograban trazar una frontera de tenues resplandore Leer más...
Su nombre era Leland Sorrento y trabajaba como entropista en el Anillo Cuarenta-y-Nueve, una colección de satélites-hogar, laboratorios agrícolas y archivos históricos en la frontera de la Zona Periférica del Sistema HK-39. Había llegado allí Leer más...
Copyrights © 2025 Mitosaudio.com. Todos los derechos reservados.
¿Te has leido el relato? Nos gustaría que lo valorases para que así otros lectores vean los relatos más interesantes.






