Debo comenzar mi relato con una advertencia, aunque sé que pocos hombres osarían continuar leyendo después de siquiera vislumbrar las verdaderas dimensiones de mi experiencia. Quien prosiga tendrá los cabellos encanecidos por una noche de terrore...
No sé si mis palabras caerán en algún oído simpatizante o, como temo, quedarán impresas únicamente para el regocijo burlón de aquellos que desprecian los dictados de la razón y el terror. Ruego, aunque en vano, que ningún hombre ni mujer lea...
El frío aliento de la Amanecer barría los pasillos del viejo Museo Southwest en Chicago cuando el doctor Enoch Hargrave recibió la misteriosa carta. Lo que parecía primero el susurro apagado del quincuagésimo invierno extendiéndose sobre la ci...
Desde que tengo memoria, los habitantes de Innsmouth me miraban con ese aire de sospecha que sólo poseen los que guardan secretos unidos al linaje y al mar. Nací en Arkham, pero la sangre de mis abuelos maternos clamaba por mi regreso, y fue una c...
Las campanas resonaban en la bruma matinal de Arkham y la ciudad, abrigo de supersticiones, yacía sumida en una penumbra perpetua. En la Universidad de Miskatonic, cada sonido dentro del edificio de la biblioteca retumbaba más fuerte de lo que deb...
El polvo nunca descansa sobre el piano. Solía pensarlo Doña Anunciata cuando, en las sordas madrugadas de la casa familiar, escuchaba deslizarse la melodía de los dedos invisibles sobre las teclas curtidas de lo que, para todos los efectos, era u...
El frío es una criatura paciente. Ronda las fronteras del mundo civilizado, avanza despacio, invade huesos, pensamientos, sueños. Siempre supe que el frío podría devorarme, pero nunca imaginé hasta qué punto.
Me llamó Conrad la mañana en qu...
El polvo de los años se depositaba en el umbral de la casa de la familia Pemberton como una letanía silenciosa, insidiosa y constante. Los días en Arkham amanecían fríos y embotados ese enero de 1928, como si el propio tiempo se negara a avanza...
Sólo una vez he vuelto a Washington Road, a la vieja casa de la familia Gaten, y puedo jurar con el corazón helado que jamás volverán a arrastrarme a esa mansión, a ese pueblo ni a esa región. Han pasado seis años desde la noche en que perdí...
Jamás he sabido cuánto de mi herencia pertenece a la razón, y cuánto a la insania, pero esta crónica que me impongo a escribir, tan solo para despojar a mi mente de la nefasta realidad que la infecta, será como una confesión para la cual ning...
No sabría decir con exactitud cuándo comenzó aquel extraño episodio de mi vida, ni puedo pretender hallar lógica en los acontecimientos que a continuación trataré de relatar. Todo lo que poseo, estimado lector, es el confuso hilo de mis recue...
Providence, Rhode Island.
16 de septiembre de 1927.
Estimado Dr. Harold Winslow:
Le ruego perdone mi súbita reanudación del contacto tras quince años de absoluto silencio; sin embargo, las circunstancias de mi actual vida me obligan a buscar c Leer más...
Había muchas razones para odiar la Universidad de Yharnis, pero aquella tarde –la última tarde reconocible de mi vida– supe que todas mis previas aversiones eran simple paja quemada comparadas con el terror que esperaba encubierto bajo su campu Leer más...
No recuerdo cuándo comenzó la compulsión. La mayoría de las historias que merecen contarse suceden porque en algún punto alguien tuvo la amabilidad –o la imprudencia– de mirar dos veces una sombra incitante... y continuar tras ella. No hay m Leer más...
Las gaviotas chillaban como viudas desoladas mientras la bruma de la madrugada abrazaba la cubierta del **Jelena**, un viejo barco de arrastre con más costuras que madera. Olaf, el patrón, tenía el mismo aspecto ennegrecido y encallado que su nave Leer más...
Cuando Sophine Petrescu llegó a Templewood, la pequeña comunidad costera estaba sumida en una humedad tostada y vieja, la misma que escurría de los helechos raquíticos y las tejas resquebrajadas por la sal. Desde niño, Sophine había tenido la h Leer más...
Providence, Rhode Island.
16 de septiembre de 1927.
Estimado Dr. Harold Winslow:
Le ruego perdone mi súbita reanudación del contacto tras quince años de absoluto silencio; sin embargo, las circunstancias de mi actual vida me obligan a buscar c Leer más...