El viento nocturno, cargado de una humedad pegajosa que recordaba la respiración de una bestia oculta, rozaba el acristalado corredor de la Fundación Armitage. Allí, entre tubos de ensayo y delicadas cajas Faraday, el doctor Aldous H. Gainor dete...
La carta de mi viejo colega, Harold Meirson, llegó en el tercer mes del tórrido verano, sellada con una laca tan oscura como para prometer secretos inconfesables. “Querido Allan”, decía, “he divisado una extraña configuración de dunas en ...
Mi apreciado Edward:
Le ruego que lea esta carta en un lugar iluminado, lejos de la soledad de la noche. No puedo responder de las consecuencias si lo hace en la sombra o si deja predominar la quietud en el fondo de su estudio. Permítame también ...
No sabría decir con exactitud cuándo comenzó aquel extraño episodio de mi vida, ni puedo pretender hallar lógica en los acontecimientos que a continuación trataré de relatar. Todo lo que poseo, estimado lector, es el confuso hilo de mis recue...
Providence, Rhode Island.
16 de septiembre de 1927.
Estimado Dr. Harold Winslow:
Le ruego perdone mi súbita reanudación del contacto tras quince años de absoluto silencio; sin embargo, las circunstancias de mi actual vida me obligan a buscar c Leer más...
Había muchas razones para odiar la Universidad de Yharnis, pero aquella tarde –la última tarde reconocible de mi vida– supe que todas mis previas aversiones eran simple paja quemada comparadas con el terror que esperaba encubierto bajo su campu Leer más...
No recuerdo cuándo comenzó la compulsión. La mayoría de las historias que merecen contarse suceden porque en algún punto alguien tuvo la amabilidad –o la imprudencia– de mirar dos veces una sombra incitante... y continuar tras ella. No hay m Leer más...
Las gaviotas chillaban como viudas desoladas mientras la bruma de la madrugada abrazaba la cubierta del **Jelena**, un viejo barco de arrastre con más costuras que madera. Olaf, el patrón, tenía el mismo aspecto ennegrecido y encallado que su nave Leer más...
Cuando Sophine Petrescu llegó a Templewood, la pequeña comunidad costera estaba sumida en una humedad tostada y vieja, la misma que escurría de los helechos raquíticos y las tejas resquebrajadas por la sal. Desde niño, Sophine había tenido la h Leer más...
Debo comenzar mi relato con una advertencia, aunque sé que pocos hombres osarían continuar leyendo después de siquiera vislumbrar las verdaderas dimensiones de mi experiencia. Quien prosiga tendrá los cabellos encanecidos por una noche de terrore Leer más...
Providence, Rhode Island.
16 de septiembre de 1927.
Estimado Dr. Harold Winslow:
Le ruego perdone mi súbita reanudación del contacto tras quince años de absoluto silencio; sin embargo, las circunstancias de mi actual vida me obligan a buscar c Leer más...