Hoy, tras innumerables semanas de infructuosos esfuerzos y desalientos, he dado con la razón última y anhelada de mis laboriosos estudios en la rama más oscura y silente de las ciencias arcanas. Hablo, aunque mi pluma titubee, de la presencia y es...
En el confín de la desembocadura eterna del río Anarkost, allí donde los árboles de Gnarllé son gruesos como ancianos reunidos en consejo, se alza la villa de Veldrith, hace tiempo corrompida por el sopor y las nieblas húmedas. No se atreven m...
Un secreto se hunde en las páginas más malditas de El Libro de Eibon, una de esas verdades oblicuas y no para ser compartidas con el entendimiento tembloroso de la civilización. Si hay algo que la mente pueda apenas vislumbrar, en la opresiva pen...
La Procesión de las Caracolas Negras El Último Breviario de Yhe En la plenitud de una noche sin luna, cuando el mar parecía retirarse de todo común acuerdo con la cordura del mundo, me introduje en una costumbre prohibida. No puedo decir si fu...
* * * La tradición leyda, cuya raíz en los anales del Páramo Helado se extravía en la niebla de los siglos, habla de vínculos entre el hombre y fuerzas para las que ni dios ni demonios tienen nombre. El Libro de Eibon, grueso compendio obeso d...
Desde hace siglos, existen relatos susurrados entre las sombras de salas vergonzantes y abismos negados por el raciocinio; relatos que difícilmente desearían los hombres escuchar, aun menos los más eruditos, aunque sepulten días enteros en las r...
I Recuerdo perfectamente la noche en que decidí adquirir el grimorio infame conocido como El Libro de Eibon, y aunque muchos eruditos han tachado mi búsqueda de la más ruin insensatez, aún insisto que fue mi afán de descubrir la verdad lo que ...
Al principio, todo parecía una broma de mal gusto. Cuando el viejo Anastasios Vrellis llegó a mi estudio, desaliñado y con la mirada abrasada por el insomnio, pensé que se trataba de uno de esos excéntricos coleccionistas que frecuentan los merc Leer más...
Las sombras de la vieja Europa se extienden como vendas raídas, tapando los ojos y aturdiendo el alma de los incautos. En París, donde los tejados de pizarra cortan el cielo como cuchillas y donde las piedras contienen la memoria de siglos de sangr Leer más...
Secunda medianoche. La luna, una garra sepulcral en el cielo, baña con luz mortecina la orilla empedrada del Vistula. La bruma es tan espesa que parece respirar, y, por momentos, tengo la impresión de caminar junto a una criatura etérea cuyos dedo Leer más...
Los trenes no circulan hacía el norte desde hace tres inviernos. Sin embargo, Teodoro había recibido la carta; una cosa pesada con tinta demasiado fresca, emitida desde la biblioteca de Celaeno, el nombre ininteligible al inicio, gemas en la cera y Leer más...
Desde mi retiro forzado en la brumosa región de Kingsport, obligado por las circunstancias a una vida de casi monástica introspección, puedo al fin poner en palabras –aunque aún temo lo que un mero aliento pueda despertar– los horrores acaeci Leer más...
Al principio, todo parecía una broma de mal gusto. Cuando el viejo Anastasios Vrellis llegó a mi estudio, desaliñado y con la mirada abrasada por el insomnio, pensé que se trataba de uno de esos excéntricos coleccionistas que frecuentan los merc Leer más...
Copyrights © 2025 Mitosaudio.com. Todos los derechos reservados.
¿Te has leido el relato? Nos gustaría que lo valorases para que así otros lectores vean los relatos más interesantes.






