Las aguas de Innsmouth susurraban bajo la luna menguante, y esa noche, la bruma que se ceñía al puerto era más espesa y acuática de lo habitual, cargada de un olor aceitoso y ancestral. El viejo puerto de la ciudad, con sus embarcaderos podridos ...
El puerto de Innsmouth jamás fue, ni mucho menos, un lugar al que regresar cuando la conciencia pesaba. Solo los que no tenían a dónde más ir volvían allí: aquellos cuyos nombres apenas pesaban más que el agua salina entre los muros podridos ...
Se había hecho de noche temprano en el puerto maltrecho, y la neblina no era exactamente blanca como la leche sino sucia, impregnada del olor a salmuera vieja y a redes podridas. Lo que llamaban la gloria decaída de Innsmouth parecía, desde la ve...
Me encontraba en una pequeña y húmeda pensión cerca del puerto de Arkham, allí donde las nieblas llegan flotando desde el Miskatonic en el crepúsculo y uno siente los huesos empapados de un frío gris y silente. Era mediados de marzo; la bruma ...
El correo electrónico parecía inocuo al principio, una cadena anodina de mensajes reenviados entre estudiosos del ocultismo, hasta que vi el nombre de Mathilda Wycke brillando como fosforescencia entre la negrura. No abría correspondencia suya de...
La taberna de la Calle Erosionada estaba cubierta de una capa de polvo marino y grasa rancia. Cuando Bruno entró, notó el canto bajo del fondo: las viejas tonadas en una lengua que parecía hecha para ahogar y no hablar. La noche exterior era húm...
Nunca he creído en dioses. Fui criado en los sólidos cimientos de la razón, la única religión aceptable en mi círculo. Durante años, descompuse cuerpos en la morgue de Arkham, impasible antes sus últimos silencios, domesticando el miedo a lo...
Con frecuencia, los hombres que viajan hasta Innsmouth lo hacen por error. Es un error de juicio tan súbito, tan imperceptible, tan terriblemente insidioso que la bruma salina es incapaz de delatarlo siquiera con una caricia más fría que las demÃ...
Hube de salir precipitadamente de la polvorienta biblioteca universitaria —una tarde de marzo, cuando la lluvia azotaba Arkham entre destellos de relámpagos— tras una llamada telefónica enigmática. El aroma metálico del papel húmedo me acom...
El viento soplaba con la insistencia húmeda del mar, trayendo consigo el retintinear de boyas lejanas y, mezclado con la sal en el aire, un sutil aroma a hierbas marchitas. Al atardecer, el pueblo de La Caleta, encajonado entre acantilados y laguna...
Mis recuerdos son fragmentos; pedazos sueltos, espectrales, de una experiencia que mi razón —en la larga y solitaria vigilia de mis noches— desearía borrar. Yo, Erich Wade, he de escribir estas líneas como aviso, confesión y quizá, como úl...
La noche respiraba como un monstruo cansado sobre Innsmouth, húmeda y aromática, y a cada suspiro le seguían las notas saladas, casi enfermas, de las olas deslizando su lengua grisácea bajo el muelle podrido. Era tarde para gente decente, demasi...
Las aguas de Innsmouth susurraban bajo la luna menguante, y esa noche, la bruma que se ceñía al puerto era más espesa y acuática de lo habitual, cargada de un olor aceitoso y ancestral. El viejo puerto de la ciudad, con sus embarcaderos podridos Leer más...
El invierno de 1927 se apoderó de Arkham con una rudeza inusitada, despojando de vida a las dolientes ramas y cerrando los párpados de la ciudad en una bruma precoz, interminable. Ni siquiera los adoquines conocieron alivio, cubiertos de musgo mohà Leer más...
El viento que vino del nordeste traía consigo un hedor que ni la mar, en los días de mayor rompimiento, había sido capaz de engendrar. Iba impregnando las viejas tablas de la casona de los Marsh, deslizándose con taimada insistencia por rendijas Leer más...
El relato empieza bajo el cielo plomizo de un otoño tardío en Spokane, cuando Arthur Singer recibió la carta lacrada con cera amarilla opaca—aquel tono entre el oro podrido y el mosto de vino barato, similar al sueño febril de un brujo moribund Leer más...
Nunca he sido dado a la superstición ni a la credulidad. Debo insistir en este punto, ya que los hechos que pretendo relatar, con pleno conocimiento del escarnio y la acusación de locura que sin duda atraerán, son de una naturaleza tan francamente Leer más...