Hay algo inexpresable, carcomiendo los cimientos del racionalismo mismo, en los supuestos límites que el hombre se ha impuesto a la memoria de su propia especie. Hay, en la vasta noche de los tiempos, civilizaciones cuya existencia se insinúa en sÃ...
En las ruinas de una comarca despoblada de Hyperbórea, donde el viento cruje a través de columnas carcomidas y los líquenes fungen de alfombra con sus filamentos azul-verdosos, mi destino fue sellado en las primeras sendas del crepúsculo. Yo, Er...
No pretendía encontrar nada en las tierras derruidas de Kalasha. Solo el polvo y las cicatrices de la roca entre promontorios calcinados, donde según los mapas antiguos un río se deslizaba murmurando bajo la luna; pero para la mente inquieta del ...
En mi madurez, tras décadas estudiando lenguas muertas y civilizaciones arrasadas, comprendí que el saber es en sí mismo una forma de ruina. La Universidad de Arkham me había empapado del olor a bibliotecas húmedas y sílabas olvidadas, hasta q...
Solo el poniente se enciende de rojo, subrayando la gran cordillera que emerge al borde del horizonte y alzándola, oscura, sobre la explanada pedregosa. Allí, bajo un crepúsculo que parece preñado de otros milerios, se arrastran los sonidos. Got...
Debo advertir —y aún en la penumbra de esta buhardilla mis dedos tiemblan cuando apenas esbozo el registro de los hechos— que no soy un hombre propenso a supersticiones primitivas, ni a las habladurías que confortan a los incautos en las noche...
Eran los últimos días de la estación de las lluvias cuando llegué a Amaranga, un rincón olvidado de la jungla ecuatorial donde la humedad cubría las hojas antiguas y el sol apenas lograba abrirse paso entre la maraña de ramas. Había leído, ...
En el sopor polvoriento del crepúsculo, entre las piedras gastadas por las erosiones cíclicas del tiempo en las fronteras del desierto sirio, el doctor Jared Morton contempló por última vez las ruinas que pronto se tragaría la noche. Aquellas c...
En el año de 1924, mi salud y mis estudios me exigieron un retiro prolongado de la febril ciudad de Providence. Era un tiempo en que el saber arqueológico aún ocultaba más abismos que certezas y los nombres de civilizaciones perdidas se murmurab...
En el bullicio avasallador de nuestra era, donde el resplandor eléctrico devora toda penumbra y la voz omnipresente de la ciencia intenta desterrar lo inexplicable, no es fácil hallar restos de las civilizaciones que existieron antes del alba de l...
Su nombre era Leland Sorrento y trabajaba como entropista en el Anillo Cuarenta-y-Nueve, una colección de satélites-hogar, laboratorios agrícolas y archivos históricos en la frontera de la Zona Periférica del Sistema HK-39. Había llegado allí Leer más...
Henry Blackwell jamás fue hombre de supersticiones ni de credulidad fácil. Su posición en la Sociedad Histórica de Arkham requería una mente ordenada y analítica, pero, en el amargo otoño de 1927, una serie de acontecimientos que comenzaron en Leer más...
Me marché de Boston en enero porque la casa de mi hermana pasó del susurro al grito. Tres noches enteras, el mismo sonido de fondo, como si alguien caminara lento sobre nieve recién caída, pero en la segunda planta donde ninguna pisada era posibl Leer más...
Cuando las nieblas caían pesadamente sobre las calles de New Brighton, los faroles de gas parecían encenderse no tanto para alumbrar, sino para celebrar la penumbra. Sus lejanas luminiscencias solo lograban trazar una frontera de tenues resplandore Leer más...
Su nombre era Leland Sorrento y trabajaba como entropista en el Anillo Cuarenta-y-Nueve, una colección de satélites-hogar, laboratorios agrícolas y archivos históricos en la frontera de la Zona Periférica del Sistema HK-39. Había llegado allí Leer más...