El invierno de 1927 se apoderó de Arkham con una rudeza inusitada, despojando de vida a las dolientes ramas y cerrando los párpados de la ciudad en una bruma precoz, interminable. Ni siquiera los adoquines conocieron alivio, cubiertos de musgo mohÃ...
Sucedió en el año en el que las tormentas de polvo cubrían media Hispania y la sequía arrancaba los nombres de las piedras en los mapas. Yo, Rafael Mur, llegaba desde la Universidad Central de Madrid, enviado por esa malsana curiosidad de la cie...
Presiento el alba tras la tormenta, aunque dudo que mis ojos alguna vez vuelvan a ver la luz. Lo que ocurre fuera de esta prisión tórrida y húmeda sigue desafiando toda lógica humana, pero me veo compelido a dejar aquí, en las páginas finales ...
Deja que el lector sea advertido: este manuscrito, garabateado con manos temblorosas y sellado en un sobre mugriento hallado entre los escombros de una buhardilla olvidada en Arkham, es testimonio de horrores tan reales como repulsivos. Lo relato no...
Cuando el remolino de niebla bajó del Atlántico sobre Arkham, a finales de octubre de 1931, muchos en la ciudad pensaron que era solo otra extravagancia del otoño. Pero yo, Silas Hexter, ya sentía el temblor frío que recorren las raíces del mi...
La noche había caído sobre la aldea costera de Llynport como un sudario húmedo, con la humedad impregnando los muros de piedra y maderas podridas que resistían el asedio incesante del mar. Las olas chocaban contra los viejos pilotes con un ritmo...
El implacable curso de los días me ha hecho dudar una y otra vez de la honestidad de mi memoria, pero sé con certeza que los sucesos que a continuación relataré no pueden haber sido el fruto de ensoñaciones febriles o de la perniciosa acción d...
Hace ya diez años que el nombre de Blake Wilcott desapareció de la lipsa de aquellos que, acaso por amistad o simple corrección social, acostumbraban frecuentar su compañía. Incluso en Arkham –donde casi todo puede ser creído, y donde los re...
Las aguas de Innsmouth susurraban bajo la luna menguante, y esa noche, la bruma que se ceñía al puerto era más espesa y acuática de lo habitual, cargada de un olor aceitoso y ancestral. El viejo puerto de la ciudad, con sus embarcaderos podridos Leer más...
El viento que vino del nordeste traía consigo un hedor que ni la mar, en los días de mayor rompimiento, había sido capaz de engendrar. Iba impregnando las viejas tablas de la casona de los Marsh, deslizándose con taimada insistencia por rendijas Leer más...
El relato empieza bajo el cielo plomizo de un otoño tardío en Spokane, cuando Arthur Singer recibió la carta lacrada con cera amarilla opaca—aquel tono entre el oro podrido y el mosto de vino barato, similar al sueño febril de un brujo moribund Leer más...
Las aguas de Innsmouth susurraban bajo la luna menguante, y esa noche, la bruma que se ceñía al puerto era más espesa y acuática de lo habitual, cargada de un olor aceitoso y ancestral. El viejo puerto de la ciudad, con sus embarcaderos podridos Leer más...
Nunca he sido dado a la superstición ni a la credulidad. Debo insistir en este punto, ya que los hechos que pretendo relatar, con pleno conocimiento del escarnio y la acusación de locura que sin duda atraerán, son de una naturaleza tan francamente Leer más...